Por Mónica Fragoso

 

El día 20 de diciembre, alrededor de las tres de la tarde, surgieron una serie de explosiones que provocaron que el tradicional mercado de pirotecnia de San Pablito en el municipio de Tultepec, Estado de México, desapareciera.

Dentro del mercado se comercializaban cohetes, cometas, misiles, ollitas de luz, entre otro tipo de explosivos. El mercado contaba con aproximadamente 300 puestos de venta de pirotecnia y suele reunir en esta temporada navideña alrededor de 300 mil personas.

El 12 de diciembre, las autoridades municipales sostuvieron en un comunicado que el mercado de San Pablito era el más seguro de Latinoamérica y que cumplía con toda la normatividad.

Recordemos que en el año 2006, en el mes de septiembre, ocurrió otro incendio en el mismo lugar, por lo que intervino la SEDENA, a fin de emitir el permiso para la venta de explosivos, previa opinión y certificado de seguridad expedido por la autoridad administrativa. Por otra parte, a los compradores de mayoreo se les entrega en la adquisición de explosivos un documento donde se les autoriza comprar hasta 10 kg de pirotecnia, documento que es denominado Salvoconducto, y que hasta el momento se han entregado más de 35 mil.

Y a pesar de que en las instalaciones existían herramientas como palas, picos, arena y agua para actuar en caso de contingencia, nada pudo hacerse.

Muchas preguntas están en el ambiente y se sabe que la Procuraduría General de la República ya abrió una investigación para deslindar responsabilidades por la probable violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos en contra de quien o quienes resulten responsables.

Por lo pronto el número de desaparecidos, lesionados y muertos no está determinado, esta tragedia ha conmovido al mundo por su naturaleza, sin embargo, la prevención siempre resulta el mejor aliado de las acciones, por ello es necesario saber y conocer que autoridad no hizo las acciones encaminadas a evitar que esta situación ocurriera, una exigencia mínima por las victimas que dejó.

Por último, estimado lector, me gustaría expresar mi solidaridad y condolencias a las víctimas y sus familias de esta dolorosa tragedia.

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