Ciudad de México. Durante 2016, el Valle de México y sus habitantes vivieron 18 días con calidad del aire muy mala, que obligó a las autoridades a endurecer y aplicar medidas ambientales extraordinarias para enfrentar los elevados índices de contaminación.

Las condiciones meteorológicas entre febrero y junio incrementaron las concentraciones de contaminantes a niveles de riesgo prácticamente todos los días, principalmente en la zona sur, donde las Sierras de las Cruces y del Ajusco-Chichinautzin dificultaron su dispersión.

En ese periodo conocido como la temporada de ozono, se registraron 16 días con valores por encima de los 150 puntos, lo que se encuentra fuera de la Norma de Salud Ambiental (NOM-020-SSA1-2014) y dos jornadas con mala calidad del aire adicionales a ese lapso registradas el 8 de julio y el 11 de agosto.

El 14 de marzo fue el día más contaminado ya que una hora después de activada la contingencia ambiental se contabilizaron 203 puntos por ozono; la ocasión más reciente en la que se habían rebasado las 200 unidades fue en 3 de abril y 10 de mayo de 2003, cuando se registraron 209 y 204 puntos por ozono.

De acuerdo con cifras del Sistema de Monitoreo Atmosférico, con los 18 días con concentraciones mayores a 150 puntos, el Valle de México tuvo la peor calidad del aire de los últimos ocho años, seguido de 2009 con 14 y 2008 con 12 jornadas con condiciones similares.

Para enfrentar la situación, las autoridades aplicaron los protocolos establecidos en los Programas para Contingencias Ambientales Atmosféricas de la capital y del Estado de México (PCAA).

En febrero se presentaron dos fases de precontingencia y en marzo otra más que evolucionó a Fase 1 de Contingencia Ambiental Atmosférica por Ozono al rebasar los 180 puntos en los valores de los contaminantes; en todo el año, se activaron en total cuatro precontingencias y 10 contingencias ambientales Fase 1.

El 5 de abril, las secretarías del Medio Ambiente capitalina y del Estado de México publicaron sus programas temporales para contingencias ambientales atmosféricas cuya vigencia se estableció hasta el 30 de julio.

En los nuevos ordenamientos se eliminó la fase de precontingencia ambiental atmosférica; se disminuyeron los valores de activación de las fases 1 y 2 a mayor de 150 y 200 puntos respectivamente.

También se estableció la restricción de la circulación de los vehículos automotores sin distinción del tipo de holograma de verificación vehicular (1, 2, 0 y 00) al día siguiente de la declaratoria de las fases.

Luego de que la Comisión Ambiental de la Megalópolis dio a conocer las medidas emergentes que implicaron cambios en el programa Hoy No Circula, los vehículos con engomado rojo y azul fueron los que tuvieron que descansar con mayor frecuencia debido a que las restricciones se aplicaron en miércoles y estuvieron vigentes por varios días.

Además se introdujo un nuevo mecanismo para la suspensión total de estaciones de servicio de gasolina y gas LP de carburación, así como la suspensión del 20 por ciento de las plantas de distribución de gas licuado.

Derivado de esa temporada de ozono, el 6 de abril se decretó una alerta preventiva en materia de salud en la Ciudad de México y cinco días después se instaló el Comité Científico-Técnico de Vigilancia sobre Contaminación Atmosférica de la capital como un órgano honorífico de consulta, análisis y asesoría para proteger a la población.

Con la información meteorológica y de calidad del aire que proporcionó el Sistema de Monitoreo Atmosférico se elaboraron y difundieron comunicados de activación, continuación o suspensión de las medidas ambientales, recomendaciones para la población, a las autoridades y la industria.

Asimismo se reforzó la agilidad del tránsito, la vigilancia vehicular, la atención preventiva y oportuna de incendios forestales o de cualquier otro tipo eventos, así como inspecciones a servicios e industrias.

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