Este lunes el embajador de Rusia en Turquía Andrey Karlov fue asesinado a balazos, a manos de un hombre que vestía de traje, esto ocurrió cuando inauguraba una exposición fotográfica en la Galería de Arte Contemporáneo en Ankara.

La noticia cimbró a la comunidad internacional; el video de los hechos muestra el momento en que el atacante, de origen turco, clamó venganza por Alepo tras detonar su arma de fuego.

“¡Dios es grande! ¡Dios es grande! ¡Nosotros morimos en Alepo, vosotros morís aquí! ¡Matáis a gente inocente en Alepo y en Siria!”, fueron sus palabras, de acuerdo con El País.

Luego de ser ‘neutralizado’ el agresor, de 22 años y ex policía, el diplómatico fue trasladado a un hospital donde falleció cuando era operado de las heridas de bala.

La embajada rusa condenó los hechos e indicó que se había tratado de un “ataque del islamismo radical”.

Según la misma fuente, el atentado tendría como objetivo dificultar las relaciones entre Turquía y Rusia, que a mediados de este año empezaban a restablecerse, luego de que un avión de combate ruso Su-24 fuera derribado por aviones de combate turcos en noviembre del 2015.

Debido a lo anterior, Rusia se vio obligada a tomar medidas severas y sancionó económicamente a Ankara, afectanto las importaciones de frutas y verduras.

También el turismo se vio en problemas a causa de los atentados que ha tenido este año Turquía, y fue el mismo Andrey Karlov, quien estaba en la embajada desde el 2013, quien dio la cara ante la crisis.

Pero el conflicto no sólo fue condenado a nivel mundial sino que generó una ola de especulaciones en las redes sociales en torno a la llamada ‘Tercera Guerra Mundial’.

Dicha frase se volvió trending topic y es que el ataque fue relacionado con el que sufrió el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en Bosnia y Herzegovina el 28 de junio de 1914.

Su asesinato, orquestado por Gavrilo Princip, quien era parte del grupo Joven Bosnia (el cual estaba ligado a la organización clandestina nacionalista Mano Negra que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia), adelantó la guerra de Austria contra Serbia, desencadenando la Primera Guerra Mundial.

La víctima era heredera de la corona austrohúngara, por lo que su gobierno instó a la investigación en territorio serbio; al no recibir respuesta, inició la guerra entre ambas naciones y luego en todo el mundo.

Redacción El Gráfico 

 

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