Beijing (CNN) – Más de dos décadas después de que su hijo fue ejecutado por violación y asesinato, Zhang Huanzhi pudo por fin probar su inocencia.

La Corte más importante de China revocó la sentencia de Nie Shubin este viernes, en un caso que expone muy bien las profundas fallas del sistema de justicia de China.

“Quería decirle a mi hijo: eres una buena persona, eres inocente”, le dijo Zhang a CNN.

La madre de Nie, Zhang Huanzhi, luchó durante muchos años para limpiar el nombre de su hijo. Zhang espera que el gobierno chino no repita con otras familias el gran error que cometió hace 21 años con la suya.

La madre de Nie, Zhang Huanzhi, luchó durante muchos años para limpiar el nombre de su hijo. Zhang espera que el gobierno chino no repita con otras familias el gran error que cometió hace 21 años con la suya.

En medio de conmovedoras escenas en la corte, los jueces determinaron que el juicio original de Nie no “obtuvo suficiente evidencia objetiva” pues hubo serias dudas sobre el momento de la muerte, el arma que la produjo y la causa de la muerte.

“En el momento en que la justicia anunció el veredicto, Zhang estalló en llanto”, afirmó el abogado Li Shuting. “No solo ella, otras personas que estaban en la sala de la corte también resultaron muy conmovidas. Yo estuve a punto de ponerme de pie y empezar a aplaudir, pero no lo hice, tuve que consolar a Zhang porque lloraba mucho”.

Inocente

En el 2005 otro hombre, Wang Shujin, confesó ser el autor del crimen por el que Nie fue ejecutado 10 años antes, en 1995.

“En este caso, la Corte Suprema Popular cambió la sentencia original y determinó que Nie Shubin es inocente”, aseguró la agencia estatal de noticias china Xinhua.

“Dado que la evidencia no es precisa ni adecuada y tampoco se puede excluir la posibilidad de que haya otros sospechosos, se recomienda a la Corte Suprema Popular que reabra el caso”.

En junio pasado la Corte le dijo a la madre de Nie que el caso sería revisado.

“Después de su muerte, su madre soñó repetidamente con él golpeando en su ventana y murmurándole: ‘Madre, he vuelto’ ”, dijo Li.

Nie cumpliría 42 años este año. Después de su ejecución su padre, Nie Xuesheng, trató de suicidarse, pero sobrevivió. “Mi hijo puede por fin descansar en paz”, le dijo el padre al Beijing Times.

El padre de Nie y esposo de Zhang (izquierda) quiso suicidarse cuando ejecutaron a su hijo, pero sobrevivió. Sin embargo, su cuerpo quedó semiparalizado.

El padre de Nie y esposo de Zhang (izquierda) quiso suicidarse cuando ejecutaron a su hijo, pero sobrevivió. Sin embargo, su cuerpo quedó semiparalizado.

La madre lucha por su hijo

En julio, Zhang le dijo a CNN que estaba muy emocionada con el hecho de que el caso de su hijo fuera revisado.

“Iré pronto a visitar su tumba para decirle que todos los esfuerzos de su mamá, todos estos años, no fueron en vano y que la justicia prevalecerá en su caso”, aseguró.

La Corte explicó también que la familia de Nie puede pedir una compensación económica al gobierno.

CNN tuvo su primer encuentro con Zhang en su pequeño pueblo natal, en el 2011, cuando la campesina de la provincia Hebei todavía luchaba por limpiar el nombre de su hijo, viajando en innumerables ocasiones a la capital provincial Shijiazhuang, a unos 320 kilómetros al suroeste de Beijing.

Y su negativa a quedarse de brazos cruzados parece que marcó la diferencia en este caso.

El juicio de Nie se llevó a cabo a puertas cerradas, sin la presencia de testigos, y a sus padres se les prohibió ingresar a la sala de la corte, pero Nie le dijo a un abogado contratado por su familia que fue golpeado hasta ser obligado a confesar, el sexto día que pasaba en la cárcel.

Siete meses después de ser detenido, el gobierno ejecutó a Nie sin notificarles a sus padres.

Nie Shubin fue ejecutado en 1995 por violar y asesinar a una mujer. Diez años después, otro hombre confesó haber cometido esos crímenes.

Nie Shubin fue ejecutado en 1995 por violar y asesinar a una mujer. Diez años después, otro hombre confesó haber cometido esos crímenes.

Después del shock inicial, Zhang tuvo que soportar más agonía mientras localizaba los restos de su hijo y lidiaba con el intento de suicidio de su esposo, que quedó devastado por la ejecución de Nie y con el cuerpo semiparalizado.

Sistema deficiente

Por años pareció que nadie la escuchaba, pero de repente Zhang encontró un extraño aliado en el People’s Daily, el periódico oficial del gobernante Partido Comunista. El diario publicó un mordaz comentario en septiembre del 2011: “En un caso en el que alguien claramente ha sido agraviado, ¿por qué es tan difícil hacerlo bien? La rehabilitación significa poco para el muerto, pero significa mucho para la familia que le sobrevive y para todos los demás ciudadanos. No podemos permitirnos que el caso de Nie se repita”.

Muchos vieron al drama de Zhang —y al caso que involucró a su único hijo— como un atroz ejemplo de la generalizada tortura policial en China, de los debidos procesos que son deficientes y de las revisiones legales de las sentencias de muerte.

China es el país en el que más se ejecutan personas por sentencias judiciales, lo que según Amnistía Internacional mata a miles de personas cada año.

En el 2013, la más alta corte de China prohibió el uso de la tortura como herramienta para extraer información, en medio de una cada vez mayor preocupación de que fue utilizada para cerrar rápidamente muchos casos.

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