GUADALAJARA, JALISCO (26/NOV/2016).- Este año el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances se fue lo más al Este, al galardonar a Norman Manea (1936), escritor rumano. Autor de una obra que critica y satiriza la censura, los sistemas de gobierno totalitarios y sus absurdos, Manea se ha ganado lectores y reconocimientos en las múltiples lenguas a las que ha sido traducido. Su enfrentamiento con los totalitarismos del siglo XX sucedió cuando apenas era un niño y fue trasladado por los nazis a un campo de concentración en Ucrania, por sus orígenes judíos.

Entre sus libros vertidos al español se cuentan “El regreso del húligan”, ficción autobiográfica, “El sobre negro”, novela sobre la vida cotidiana dentro de la dictadura, “Felicidad obligatoria” y “El té de Proust”, también narraciones, además de los ensayos “Payasos: el dictador y el artista”. De sus libros, el autor afirmó en entrevista: “Seguro: mis libros son un reflejo literario de nuestro tiempo y mis experiencias de vida”.

A propósito del premio que reconoce y nos recuerda que el rumano también es una lengua latina, el autor dijo: “En verdad es un gran honor, prueba que la literatura es capaz (incluso en nuestros tiempos pragmáticos y acelerados) de alcanzar a gente más allá de nuestras fronteras habituales”. Norman también ha sido nominado al Premio Nobel de Literatura, reconocimientos que el escritor toma con mesura: “Es halagador, pero los premios son sólo premios, nada más. Nunca son absolutos, y el famoso Nobel no es una excepción”. A propósito del polémico Nobel a Dylan de este año, agregó: “Expresa el modo y las preferencias de nuestro tiempo”.

Norman Manea salió de su país, todavía bajo la dictadura de Nicolae Ceausescu en los años 80; pasó una breve estancia en Berlín para luego trasladarse a Nueva York. De su relación con la tradición literaria de Rumania dijo: “No es una relación sencilla, no sólo por mi exilio y mis orígenes étnicos, también por el tipo de literatura y los gustos literarios que represento. Este premio debió celebrarse en Rumania, porque es la primera vez que a Rumania se le toma en cuenta con un reconocimiento tan amplio, pero dudo que sea así… ya sucedió con otros premios internacionales que he recibido”.

Borges solía decir que la censura llevaba a la metáfora, a veces la ironía, ¿cómo influyó la censura en la escritura de Norman?: “La censura nos fuerza a encontrar los mejores trucos para no dejar de decir lo que queremos expresar, pero evadiendo un cambio drástico o recortes por parte del censor. En la cerrara sociedad socialista la censura estaba en todos lados, no sólo en el mundo cultural y literario”.

De la censura misma el autor relató en “Payasos”: el dictador y el artista el control del sistema al realizar “exámenes a máquinas de escribir”. El objetivo expreso de las autoridades era expedir licencias para poder usarlas, pero la intención era tener un control exacto de quiénes tenían qué tipo de máquinas, para en caso de encontrar propaganda en contra del gobierno poder rastrear a los responsables. Ahora, ese tipo de control tiene una analogía en el espionaje en internet, pero para Manea no es igual: “Al menos este tipo de intrusión se puede discutir en una sociedad abierta, algo que no era posible en la sociedad perfectamente cerrada del llamado ‘socialismo’”.

Otra coincidencia con los tiempos que narra y los actuales es el crecimiento de extremismos políticos, con tintes derechistas (Trump, Brexit, Pegida): “Es un signo terrible sobre la confusión y la estupidez que gobierna a muchos seres humanos. El hecho de que la Historia se repita, en sus peores maneras, aunque haya un enorme registro de los sufrimientos del pasado. No nos podemos hacer muchas ilusiones sobre nuestros compañeros seres humanos”.

Advertisements