CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Lejos de recuperarse, el peso continuó su caída por tercera jornada consecutiva este viernes, pese al alza de a tasa de interés por parte del Banco de México (Banxico).

En ventanillas bancarias el dólar se cotizó en 20.95 pesos, mientras que al mayoreo o a nivel interbancario cada billete verde se ofertó en 20.58 unidades, lo que significa un alza de 0.84% respecto del cierre del pasado jueves, según información del Banxico.

La inminente debilidad del peso, a pesar del ajuste a la tasa objetivo de Banco de México (ubicada en 5.25%), se debe a dos factores.

De acuerdo con el análisis económico-financiero del Banco Base, por un lado algunos participantes del mercado anticipaban un incremento a la tasa más agresivo, de entre 75 y 100 puntos base, aunque es probable que la Junta de Gobierno esté a la espera de la decisión de política monetaria de la Reserva Federal estadunidense (Fed) este 14 de diciembre para realizar un incremento adicional de la tasa objetivo en al menos de 25 puntos base.

Por otro lado, después del triunfo de Donald Trump la incertidumbre se ha convertido en el común denominador para los mercados financieros y, aunque algunos sectores en el mercado de capitales y materias primas se han visto favorecidos, todavía es incierto el efecto que tendrá la nueva administración sobre la economía real en México y Estados Unidos.

“Lo que sí se sabe es que la incertidumbre con respecto al futuro de una economía tiende a inhibir la inversión y el gasto privado, lo que pone en riesgo las expectativas de crecimiento de México para 2017”, advirtió el Banco Base.

En efecto, Carlos Serrano, de BBVA Research, señaló que es muy posible que el crecimiento en 2017 sea menor al del 2016, aun en un escenario en el que Trump no altere de forma significativa las relaciones comerciales entre Estados Unidos y México.

Esto por diversos factores. En primer lugar, explicó que la sola incertidumbre acerca de qué políticas económicas adoptará el siguiente presidente de Estados Unidos reducirá la inversión; además, las mayores tasas de interés (que se han presentado en todos los plazos) también significarán menor inversión.

Por si fuera poco, la mayor inflación que vendrá acompañada del tipo de cambio más depreciado (si bien no cree que se vayan a presentar efectos de segundo orden, el sólo traspaso a bienes importados resultará en aumentos en la inflación) podría significar menores salarios reales, lo cual debe incidir negativamente en el consumo. Pero si Trump decide realizar más cambios, la situación puede empeorar.

En este contexto, la Bolsa Mexicana de Valores cerró la semana con una baja de 1.24%, en línea con los mercados estadunidenses, donde el Dow Jones retrocedió 0.19%; el Standard & Poor’s 0.24%, mientras el índice tecnológico Nasdaq disminuyó 0.23%.

Redacción Proceso 

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