Cd. de México (12 noviembre 2016).- La encomienda de la mayoría de las 60 mil personas que asistieron este sábado al Zócalo capitalino fue clara desde mediodía: ver por primera vez y a todo color a Alejandro Fernández, corear sus canciones y suspirar a lo lejos con él y por él.


Quizás por eso a nadie le importó esperar hasta 12 horas en una fila ubicada sobre Avenida 20 de Noviembre, el único acceso oficial a la


Personas provenientes de Estados como Tabasco, Nuevo León, Jalisco y Veracruz se sumaron con turistas colombianos, sudafricanos y estadounidenses, además de miles de defeños que decidieron pasar su sábado en compañía de “El Potrillo”.

Contrario a otros shows gratuitos en la Plaza de la Constitución, como el de Justin Bieber, Café Tacvba o Roger Waters, en esta ocasión imperó el orden y el ánimo familiar, lo que generó una verbena popular llena de alegría y buen humor.

El groso de la gente fueron mujeres solteras, casadas y divorciadas; en grupo, con hijos y algunas sin compañía. Todas con la euforia a flor de piel y las ganas de llevarse un pedacito de su ídolo en una foto, video o memoria imborrable en el alma.

Para mitigar el frío, el cual bajó por la noche hasta los 11 grados, la gente llegó preparada con chamarras, gorros, guantes y hasta cobijas.

El banquete citadino incluyó tlayudas, papas con chile, esquites, tacos de canasta, palomitas, tortas de queso de puerco y jamón y nachos con queso; mientras, a Falta de alcohol, el café y chocolate caliente se vendieron como espuma en la explanada.

Destacó la presencia de turistas y de gente que, sin ser fan de Fernández, decidió darse una vuelta por la zona para quedar bien con la novia, gozar la noche, cantar las pocas rolas que sabían y desestresarse de su semana laboral.


El clímax de la noche se vivió cuando el espectáculo llevaba una hora y aparecieron 11 mariachis, perfectamente ataviados para acompañar a un “Potrillo” vestido de charro al son de “Guadalajara” y “México Lindo y Querido”.

“Hoy México vive un momento de grandes cambios y creo que tenemos la oportunidad de decirle al mundo que somos gente buena, trabajadora, con una gran cultura y con muchos valores”, señaló el cantante, generando la entrega total de sus fans.

En una declaración que desconcertó a varios, Fernández aseguró que esta noche estaba rompiendo el récord de asistencia al Zócalo, al reunir a 300 mil personas.

“Les digo a ustedes lo que le prometí a mi padre en su concierto de despedida en el Estadio Azteca y a Juan Gabriel en vida: seguiré llevando el nombre de México en alto a donde quiera que vaya”, aseguró antes de cantar “Mátalas”.

Sin embargo, la Secretaría de Seguridad Pública desmintió la cifra al señalar que la cantidad oficial de personas asistentes al show fue de 60 mil.


La última parte del concierto estuvo plagada de los grandes éxitos de “El Potrillo”, con temas como “Abrázame”, “No”, “Loco”, “Tantita Pena” y “Como Quien Pierde una Estrella”, quizás la más coreada de la noche y con la que culminó su espectáculo.

Tras despedirse y salir del escenario, a los pocos minutos el cantante regresó para hacer gozar un poco más a sus fans, ahora con dos homenajes muy celebrados: uno a Juan Gabriel y otro a su padre, Vicente Fernández.

“Ya lo sé que Tú te Vas”, “La Diferencia” y “Te Sigo Amando” sonaron por cada rincón del Centro Histórico, con fotos del “Divo de Juárez” llenando las pantallas colocadas en las calles y los coros más fuertes de la noche.

Después siguieron los éxitos de “Chente”, como “Mujeres Divinas”, “Las Llaves de mi Alma”, “Por Tu Maldito Amor”, “Hermoso Cariño” y “Para Siempre”, que convirtieron a la plancha en una especie de cantina. Aunque sin alcohol y disturbios, hasta el final del espectáculo, a las 23:00 horas.

Redacción Reforma Hora de publicación: 23:22 hrs.

Advertisements

¿Qué te parece?