Xalapa, Veracruz, 3 de noviembre de 2016 (SinEmbargo/BlogExpediente). – Guarecido bajo la carpa de su puesto de bolero, en el Parque Juárez de Xalapa, Veracruz, José de Jesús Martínez López se deja llevar por las porras de los alcaldes panistas que desde hace de seis días están atrincherados en Palacio de Gobierno: “Sí, que pague, ladrón, que agarren a ese Javier Duarte y que pague…. a mí también me quedó a deber 25 boleadas y quiero mi dinero”.

Panistas y perredistas escuchan el reclamo, se ríen, pero toman nota.

Con 35 años de bolero en el Parque Juárez, le lustró los zapatos a ex Gobernadores como Rafael Acosta Lagunes, Dante Delgado, Fernando Gutiérrez Barrios y Fidel Herrera Beltrán.

 Miguel Alemán Valdés, recuerda, “era muy mamón y chocante”. No se iba dignar bajar en su papel de príncipe con la plebe del parque.

Duarte tampoco iba, “ese me mandaba a su chofer o a uno de ayudantía, que ya lo conozco, él me traía los zapatos en una caja y se regresaba con ellos bien lustrados. A veces me mandaba varios pares y así se los mandaba, como nuevos”.

PEDÍA FIADO

Aunque, últimamente, el ayudante le pedía fiada las boleadas.

“Ahí se la paga el jefe luego, que por fas, les des una limpiada como sabes”, le decía.

“Bueno, va, pero me la pagas, ya con esta son varias”.

Y así se juntaron 25 boleadas solicitadas a nombre de Javier Duarte de Ochoa, el veracruzano más buscado por la justicia hoy en el país, y no pagadas.

El lustrador le quiere dar su voto de confianza y no pensar tan mal del sujeto bonachón y retacón. A lo mejor, en pleno año de Hidalgo, el ayudante lo vio como oportunidad de sacar su tajada y la aplicó.

Aunque al recordar el contexto financiero en el cual se marchó el cordobés, resulta complicado creer la “inocentada”.

Le debe a los pensionados unos 10 mil millones de pesos. Le debe a la Universidad Veracruzana, poco más de mil millones. Y la Auditoría Superior de la Federación y el ORFIS reclaman 49 mil millones de pesos por presunto daño patrimonial en distintas dependencias.

A los alcaldes también los pasó a báscula, a los bancos, con un incremento de la deuda por más de 700 por ciento, y a proveedores, una larga lista de todos los rubros a quienes se adeudan más de 11 mil millones que serán pagados con impuestos.

BOLEADAS GRATIS

José de Jesús Martínez López se suma a los espontáneos que le manifiestan su apoyo al movimiento de alcaldes del PAN y del PRD; unos tocan el claxon en señal de apoyo, otros más mandan café y pan para alimentar a pobladores venidos de zonas remotas en apoyo a sus ediles.

Este bolero dice que “si es posible, estamos analizando ofrecer boleadas gratis el primero de diciembre, no más que sea el cambio de gobierno. Los 25 boleros del Parque Juárez ya lo platicamos y creemos que de esa manera podemos cooperar”.

Roberto Fernández, vecino del bolero, pero encargado de un puesto de dulces desde 1953 en el Parque Juárez, dice, honesto: “Yo sólo quiero que lo metan a la cárcel, para llevarle sus Frutsis y Pingüinos, ya estábamos cansados de él, de que se dijera de que acá no pasaba nada”.

Trabajador desde pequeño, el puesto de dulces lo heredó de su padre, quien hacía lo mismo desde los tiempos de gobernadores cuyos nombres ni si quiera se recuerdan.

Detrás del anaquel ha visto desfilar por el parque Juárez a varios hombres poderosos, también a Javier Duarte de Ochoa, a quien una vez miró cargando maletas y folders amarillos detrás de Fidel Herrera Beltrán, cuando aún era diputado y después como senador.

“El poder te cambia y, si no eres lo suficientemente fuerte, te acaba” concluye Roberto Fernández al verse sorprendido por la situación en la cual se quedó Veracruz.

“Yo en todos mis años jamás había visto que tomaran el palacio. Le habían echado basura cuando Villalpando, los encuerados de los 400 pueblos, las pintas, las mentadas, muchas cosas, pero que lo tomaran, jamás. Es histórico” explica el ciudadano que sólo tiene primaria como último grado de estudios, pero que ha visto transitar a poderosos ir y venir de lo mortal hasta el grado de deidad que les inyecta la vitamina “P” y el ascenso a la silla embrujada que aguarda en palacio.

Redacción Sin Embargo /Ignacio Carvajal

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