Dicen que hay políticos a los que les queda grande el puesto o como se dice coloquialmente les queda grande “la silla”, y hay un político en Toluca que literalmente ha hecho más grande la silla, evidenciando aún más, su incapacidad de gobernar.

Es el caso de Fernando Zamora, Presidente Municipal de Toluca quien a diferencia de sus antecesores, no se preocupa por políticas públicas, mejorar los servicios públicos, tapar los baches o combatir la inseguridad, lo que ha pedido es que hicieran para él una nueva silla, más grande, diferente a las del resto de su cabildo, diríamos, algo más acorde con su “jerarquía”.

 

Como gran señor Tlatoani, el Profe Zamora a diferencia de los síndicos y regidores que integran su cabildo, usa una silla diferente, con un respaldo más alto, a manera de “trono”, distinción que ningún otro alcalde de tiempos recientes había exigido. ¿Por qué un Presidente Municipal haría eso?

La respuesta puede ser una “personalidad narcisista” que se caracteriza desde el punto de vista clínico por un tipo de relación presidida por la soberbia, la arrogancia y la altanería, tres rasgos que son expresión manifiesta de la sobrevalorización o idealización del Yo.

Cuando los narcisistas ejercen posiciones de poder, se rodean de personas, que por su propia condición, son inferiores a él o ella, y de otras, que le servirán en función de un interés mezquino.

Este tipo de personas manejan un discurso auto-dirigido, de engaño y complaciente para si mismos, un discurso incapaz de reflexionar y escuchar lo que el mundo externo les grita.

Solo una personalidad narcisista explicaría las renuncias por desacuerdos con sus directores, los constantes berrinches de gritos y patadas de puerta, las declaraciones incoherentes ante los medios de comunicación, de las cuales se desdice con gran facilidad aunque haya evidencia de ellas, su falta de respeto a la colaboración con instituciones como la Universidad Autónoma del Estado de México, o de grupos de la sociedad civil que han llegado incluso a exigir a través de las redes sociales, su renuncia como alcalde del Toluca.

Es hora de que Fernando Zamora se olvide de si mismo y de esa paranoia que le hace creer que todo el mundo está en su contra, es hora de que Fernando Zamora recuerde que gobierna, nada más y nada menos que a la capital del Estado de México y que su falta de compromiso para cumplir con lo que prometió en campaña podría pasarle factura al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la próxima elección que habrá de definir la gubernatura mexiquense.

El actuar del Profe Zamora debe cambiar, empezar a servir y a retribuir a los toluqueños lo que desde el inicio de su administración, les ha quedado a deber.

Por: DiosTolo

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