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Dos mujeres acusan a Trump de asalto sexual

Dos mujeres acusan a Trump de asalto sexual

Cd. de México (12 octubre 2016).- Durante el segundo debate presidencial estadounidense, el candidato republicano Donald Trump dijo enfáticamente que sí, que ha dicho cosas sucias sobre mujeres, pero que nunca ha hecho algo así.

“No, no lo he hecho”, insistió al preguntársele si alguna vez hizo algo como lo que dijo en una grabación en 2005, en la que aseguró que puede hacer “lo que sea” con las mujeres por ser una estrella, inclusive agarrarles la vagina.

Desde su casa en Manhattan, Jessica Leeds, de 74 años, sintió esa aseveración del magnate en el debate como si le estuvieran mintiendo en la cara.

Entrevistada por el diario estadounidense The New York Times, Leeds contó que hace más de tres décadas, durante un viaje de negocios, ella se sentó en primera clase junto al magnate en un vuelo rumbo a Nueva York.

No se conocían y, 45 minutos después del despegue, contó, Trump levantó el descansa brazo que los separaba y comenzó a tocarla.

De acuerdo con Leeds, Trump tocó sus pechos y trató de posar su mano sobre su falda.

“Era como un pulpo. Sus manos estaban por todas partes”, contó al diario neoyorquino en una entrevista.

Luego del episodio se movió a otra zona del avión.

“Fue un asalto (sexual)”, aseguró la mujer.

Leeds sólo ha contado dicha experiencia a cuatro personas cercanas a ella, quienes también hablaron con el Times.

La aseveración de Trump de que sus dichos sucios sobre mujeres nunca han sido más que palabras fueron igualmente exasperantes para otra mujer: Racher Crooks, de Ohio.

Crooks era una recepcionista de 22 años en Bayrock Group, una compañía de inversiones y de bienes raíces en la Torre Trump, en Manhattan, cuando se encontró con Trump fuera de un ascensor en el edificio una mañana de 2005.

A sabiendas de que su compañía hacía negocios con Trump, se presentó con él. Se dieron la mano pero, contó, él no la soltaba. En su lugar, Trump comenzó a besar sus mejillas y luego la besó en la boca.

El episodio no lo sintió como un accidente, sino como un abuso por parte del magnate.

“Fue tan inapropiado. Estaba muy molesta porque él pensara que yo era tan insignificante y que podía hacer eso”, contró Crooks al diario.

Agitada, Crooks volvió a su escritorio e inmediatamente llamó a su hermana, Brianne Webb, quien residía en la pequeña ciudad de Ohio donde habían crecido, para contarle lo que había pasado.

“Estaba muy exaltada por lo que había pasado”, contó Webb, quien también habló con el NYT.

Desde que se diera a conocer una grabación de 2005 en la que Trump presume de cómo trata a las mujeres, el magnate ha insistido en que sus palabras fueron simple bravuconería.

Sus esperanzas de que su candidatura recobre pulso tras el incidente dependen en gran medida de su los votantes creen o no en esa aseveración.

No deberían creerle, según Leeds y Crooks, cuyas historias nunca antes se habían hecho públicas.

Sus relatos, además, hacen eco de los de otras mujeres que han denunciado conductas similares antes, como Temple Taggart, una ex Miss Utah quien dijo que Trump la besó en la boca más de una vez en los tiempos en que ella era una concursante de belleza de sólo 21 años.

REFORMA / Redacción

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