México era conocido internacionalmente por su gastronomía, por contar con lugares de ensueño, por la calidez de su gente, etc., pero todo ello ha quedado en el olvido puesto que la situación que enfrenta el país ha rebasado fronteras. Los Organismos Internacionales relacionados al tema de justicia y la defensa de los derechos humanos han denunciado desapariciones, extorsiones, homicidios y secuestros. Ahora todo lo que ocurre en el país, es noticia mundial.

María Villar Galaz de 39 años de edad desapareció la noche del 13 de septiembre alrededor de las veintiún horas, tras haber abordado un taxi en la Ciudad de México, en la zona de Santa Fe. Ahora se sabe que era sobrina de Ángel María Villar, Presidente de la Federación Española de Fútbol.

Los captores se comunicaron al día siguiente con Cristiano Do Vale, el esposo, y con Gorka Villa, el primo, quienes a su vez solicitaron el apoyo de la Embajada de España en nuestro país, y se sabe que se entregó un rescate en la delegación Iztapalapa de la Ciudad de México, además, quienes tenían a María dispusieron de dinero en efectivo en cajeros automáticos.

Se sabe que se contactó a la PGR y a la policía federal, quienes supuestamente debieron de trabajar en conjunto según los convenios de colaboración entre la Procuraduría de la Ciudad de México y la Procuraduría Mexiquense, y digo supuestamente, porque hasta el momento ninguna autoridad mexicana se ha responsabilizado de la negligencia evidente en la investigación del secuestro o en el hallazgo del cadaver, ya que fue hasta el día 15 de septiembre cuando la Procuraduría del Estado de México encontró un cuerpo maniatado y con una bolsa en la cabeza en un río del municipio de Santiago Tianguistenco. Tras la necropsia, se supo que la causa de la muerte fue asfixia.

Cabe mencionar que los familiares fueron los que luego de buscar en diversos lugares de la ciudad, les avisaron de que existía el hallazgo de un cadáver con las características de María, es decir, que ellos por sus propios medios dieron con su familiar y no fue gracias a las supuestas diligencias de investigación.

Este hecho debe indignarnos a todos, no solo por tratarse de una persona extranjera, sino por la evidente negligencia de las autoridades que a todas luces justifican sus omisiones asegurando que no existía una denuncia por el delito de secuestro que les permitiera actuar, quizá porque tenemos a personas al frente de estos órganos que no conocen la ley y por ende el Nuevo Sistema de Justicia, en donde ya no se requiere de una denuncia para investigar hechos que pueden constituir delitos; pero además, por la tardía respuesta que dan a un acto que debe investigarse rápidamente. Ahora lo único que nos queda es esperar a que encuentren a los sujetos relacionados con el delito, que seguramente están vinculados a otros más, y que lo hagan a la brevedad a fin de evitar que existan más víctimas, claro, si es que no se justifican diciendo que no les compete.

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