La madre de Joaquín Guzmán Loera, regresó a la comunidad de La Tuna a casi dos meses de los enfrentamientos que se registraron en la sierra del municipio de Badiraguato, en Sinaloa.

El alcalde Mario Valenzuela confirmó que la señora Consuelo Loera regresó hace unos días y se encuentra viviendo nuevamente en su casa, ubicada en el Triángulo Dorado; explicó que personalmente no la ha visto pero algunos pobladores de La Tuna se lo comunicaron.

Además de la madre del líder del Cártel del Pacífico, un 75 por ciento de las familias que fueron desplazadas por la violentica, especialmente de las comunidades de Huixiopa, Arroyo Seco, La Palma y La Tuna, regresaron a sus viviendas.

Sin embargo, el temor persiste en algunas familias y otras han preferido tomar más tiempo para regresar a sus hogares.

Mario Valenzuela destacó que los operativos del Ejército y la Marina Armada de México continúan en la zona serrana y hasta el momento no hay información que tengan pensado retirarse; incluso, las bases temporales que se establecieron en Huixiopa y La Tuna, siguen operando.

El Coordinador de Seguridad Púbica en Sinaloa, Moisés Melo García, señaló que los incides de violencia no han incrementado en el municipio de Badiraguato y los reportes de las fuerzas federales es que la situación ha quedado controlada en la zona serrana.

De parte de las autoridades estatales los recorridos continúan en algunas comunidades y se encargan de proteger las fronteras para evitar el ingreso de grupos armados a la entidad.

A mediados de junio, se registró un inusual ataque a la comunidad de La Tuna, el sitio que vio nacer a Joaquín ” El Chapo” Guzmán, lo que provocó el desplazamiento de unas 250 familias, entre ellas la del líder del Cártel del Pacífico.

El ataque fue atribuido a Alfredo Beltrán Guzmán, alias “El Mochomito” , hijo de Alfredo Beltrán Leyva, uno de los líderes del Cártel de Los Beltrán Leyva, quienes se enemistaron con Joaquín Guzmán Loera en 2008.

El reporte fue que un comando armado había logrado ingresar a La Tuna, quemaron una casa, balacearon vehículos y asesinaron a por lo menos tres personas, pero sus cuerpos no fueron encontrados; antes de irse amenazaron a los pobladores incluida la señora Consuelo Loera, para que abandonaron el pueblo o regresarían para matarlos.

Por más de un mes, Arroyo Seco, La Palma y La Tuna quedaron abandonadas por completo y únicamente podían verse autoridades militares en sus calles.

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