Poderosa, rica, talentosa y sobre todo hermosa. La veracruzana Salma Hayek cumple hoy 50 años y lo hace convertida en un icono latino gracias a sus facetas de actriz, productora y empresaria, todo ello sin renunciar a sus orígenes en Coatzacoalcos, donde todavía es recordada como aquella joven buena pero traviesa que escapaba del colegio para comer unos tacos.

“La rebeldía para ella era que si podía escaparse (del colegio) para un cóctel o unos taquitos, se nos escapaba”, recuerda Mercedes Ortega, trabajadora de la Escuela Margarita Olivo Lara, en la que Hayek cursó gran parte de su primaria y secundaria.

La maestra, que a sus 75 años continúa empleada en este centro educativo como personal administrativo, recordó a Hayek como una niña “alegre, bailadora y una excelente gimnasta” que, además, era “muy buena compañera” y “cariñosa”.

Del mar al cielo

Oriunda de Coatzacoalcos, Salma proviene de una familia acomodada y de origen libanés por parte de su padre, un hombre de negocios y político, y la actriz siempre tuvo una inclinación natural hacia el arte como su madre, cantante de ópera de ascendencia española.

Vivió gran parte de su infancia y juventud en esta ciudad que, por aquel entonces, no llegaba a los 100 mil habitantes, si bien a los 12 años fue a estudiar una temporada en un colegio religioso de Luisiana (Estados Unidos), donde perfeccionó el inglés.

Todoterreno, ambiciosa y rompe moldes serían tres adjetivos que permitieron llegar al olimpo de las estrellas a esta “estudiante regular”, como la definió la maestra Ortega.

“Era como la mayoría, no era una niña floja. Era cumplidora, pero no recuerdo ninguna boleta (de calificaciones) excepcional”, rememoró Mercedes, quien dice que es “un orgullo” para la escuela, y para Coatzacoalcos, que Hayek siempre reivindique sus orígenes.

A su regreso, y tras completar los estudios en el Margarita Olivo Lara, comenzó una carrera universitaria que pronto abandonó para centrarse en la actuación.

Tomó un curso en el Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa y, tras algunos papeles secundarios, conquistó la pequeña pantalla con la telenovela “Teresa” (1989), su primer y único protagonista en televisión.

Tan menuda (mide un metro con 57 centímetros) como atrevida, Salma fue a Hollywood a principios de los noventa y en 1995 comenzó su andadura hacia la fama con “Desperado” (1995), un filme de acción en la que interpretó al interés amoroso de Antonio Banderas. A esta película le siguieron otras como “Del crepúsculo al amanecer” (1996), hoy de culto y con guion de Quentin Tarantino, en la que Hayek, como en otros roles al inicio de su carrera, explotó su sensualidad curvilínea, en ese caso como una reina vampiresa que danzaba con una serpiente.

Amante de la vida familiar

En la última década, ya casada con el empresario francés de marcas de lujo François-Henri Pinault, Hayek lanzó la línea de cosméticos Nuance, luego de años de haber participado en campañas de publicidad de marcas de moda y belleza, y de ser considerada una de las celebridades mejor vestidas. En estos últimos años la prioridad de Hayek es su hija Valentina Paloma, nacida en 2007, y llegó a decir que “las mujeres luchamos por nuestros hijos, nuestras juventud y nuestra libertad”.

“Lo peor que puedes ser en Hollywood es ser una mujer de más de 40 años. Además de eso yo tengo acento, soy disléxica, soy de baja estatura y un poco rellenita. Todo lo que se imagine yo lo tengo, pero aún así aquí estoy”, sentenció Hayek hace unos años en una entrevista con la revista Harper’s Bazaar.

Por lo pronto y previo a su fiesta de cumpleaños, Salma presumió ayer una fotografía en sus redes sociales donde aparece tranquila y tomando el Sol en la alberca de su mansión. ¿Qué más puede pedir en la vida?

Redacción informador.com.mx

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