Pero qué necesidad, es lo que cantaba Juan Gabriel en uno de sus temas más populares, es más se conviertió en una frase usada por muchos para hacer referencia de aquellas cosas que es mejor dejar como están, pero esto no es otra columna que habla del Divo de Juárez sino del Presidente de México, Enrique Peña.

Ya no es un secreto que el primer mandatario, es ya el presidente con la más baja popularidad de la que se tenga memoria, -tal vez por que éstas encuestas no se hacían en tiempos de Gustavo Díaz Ordaz- pero si bien es cierto que al presidente no le ha tocado una época mediática a modo por sus desatinos que en segundos se vuelven tendencia en redes sociales, también es cierto que sus acciones no le ayudan mucho.

No me explico en que reunión de “altísimo nivel” se le pudo ocurrir a sus asesores, -que dicho sea de paso cobran una fortuna- invitar a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, en especial a Donald Trump.

Es imposible entender quien de esos asesores levantó la mano y dijo “ ¿porqué no invitamos a Donald Trump a que se disculpe ante los mexicanos?, ¿porqué no lo mostramos ante los medios para que nos diga en nuestra cara sus planes?, simplemente no se puede imaginar.

Una cosa es inegable, desde que la noticia se supo nadie entendió el mensaje que quería mandar presidencia con semejante atrocidad, sí, es un error político, mediático y carente de cualquier lógica, Trump no solo no se disculpó, sino en nuestra cara nos dijo que construirá el muro y del pago dijo que después hablarían.

Mal y de malas. A unos días de presentar su informe el presidente no se puede dar el lujo de cometer estos errores, no obtuvo nada bueno de esta reunión y sí, logró exasperar aún más, los ánimos en su contra.

El mensaje es claro, Trump es un peligro para México y los mexicanos, no debió ser invitado ni recibido en este país.

Un error más, querido presidente.