Al menos doce bebés prematuros han muerto en el oeste de Bagad, al incendiarse el hospital en el que se encontraban. Los primeros informes apuntan a que el fuego se debió a un cortocircuito en el vestíbulo del hospital. El humo se propagó rápidamente por el centro y llegó a la sala de incubadoras del área de maternidad. El incendió obligó, además, a evacuar a 29 mujeres y otros siete bebés. Los padres se quejan de la poca información de la que disponen sin saber si quiera si sus hijos están o no con vida.

“Mi hijo nació con algunos problemas. Le dejé para ir a comprar leche en polvo y entonces fue cuando ocurrió. Cortaron la luz y cerraron las puertas y todo se envolvió en humo”, señala un madre.

“¿Dónde están mis gemelos, un niño y una niña? No sé dónde están, si están vivos o no. Nos han dicho que han rescatado a 7 niños y llevados al hospital de Iskan. Estuve ya allí pero no pude encontrarlos”, apunta otro angustiado padre.

Los bomberos han tenido que trabajar durante más de tres horas para extinguir las llamas. El de Yarmuk es el principal hospital del lado occidental de la capital irakí. Tras la tragedia las autoridades han formado ya una comisión para despejar cualquier duda y esclarecer si este fue accidental o intencionado.

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