Tras cometer una infracción, un agente de tránsito se dispone a levantar una multa a un taxista, quien desesperado se arrodilla para pedir que no infraccionen.
El chofer explica que él no tuvo la culpa “vengo para dar de comer a mis hijos y tú me vas a levantar una infracción por una señora“, dijo el taxista arrodillado.
Ante el los ruegos, la agente no desistió de levantar la multa y se la entregó, diciéndole que los señalamiento no están de adorno.
Finalmente el chofer se fue llorando y con su multa en la mano.

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