Desterrado del infierno, pero con la etiqueta de local, Toluca tiene la difícil misión de frenar al líder y de paso perfecto Pachuca para así estrenarse como triunfador en el Apertura 2016

Bajo el amparo de la fecha 4, Toluca ‘recibe’ al Pachuca; un duelo enmarcado una peculiaridad geográfica y aderazado con la presencia del, hasta ahora, mejor equipo en lo que va del certamen.

Debido al proceso de remodelación al que está siendo sometido el Nemesio Diez, los Diablos Rojos han tenido que modificar sus planes al presentarse como locales: en la jornada 2, negociaron un cambio con América, para cederle el rol de anfitrión y cobrar dicha cortesía el próximo torneo; para la presente tanda, y la próxima, sus duelos en la capital mexiquense se jugarán en el estadio Alberto ‘Chivo’ Córdoba.

Más allá de que la distancia entre ambos inmuebles no es mayor a 2 kilómetros, y el aforo tampoco es muy dispar, es evidente que Toluca no jugará en casa. Situación que llega en un momento complicado por dos razones de peso.

La primera de ellas es su insípido inicio de temporada: ningún triunfo aún y dos derrotas en fila, explicados por sus 2 tantos anotados y 5 recibidos. En una gestión cuesta arriba para el novel técnico Hernán Cristante, hay un punto primario sobre el cual trabajar. La posesión de la pelota.

Y es que Toluca ha tenido, en dos de su tres juegos, mayor control del esférico que sus rivales; en el empate ante Atlas y en su último partido, la derrota ante Jaguares. No obstante, el dominio del balón no se ha traducido en llegadas y, peor aún, en goles. Si a eso se le suman desatenciones en la marca, se entiende el por qué del lugar 16 de los choriceros en la clasificación.

La segunda razón que lamentar para Toluca es su rival en turno: Pachuca. El actual campeón del futbol mexicano ha tenido un inicio brutal en el Apertura 2016, a fuerza de perfección en todos los rubros.

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