Tras al difusión del video, habitantes de Alepo y el principal grupo de la oposición siria expresaron su indignación y calificaron la decapitación como un “acto de odio”.

En el que difundieron en redes sociales, aparece el niño, hijo de una familia de refugiados palestinos, rodeado de cinco hombres, todos detrás de una camioneta.

Los hombres indican ante la cámara, que el niño, a quien identificaron como Abdullah Issa, forma parte de la Brigada Al Quds, una milicia de refugiados palestinos que combate al régimen sirio.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) señaló que el niño fue capturado en el campo de refugiados palestinos de Handarat y lo decapitaron en una zona controlados por rebeldes sirios.

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