Cientos de delegados de Utah, Texas, Colorado y otros estados asistieron a la cita con el senador, quien les agradeció por el apoyo incondicional durante las primarias.

Ted Cruz no llegó en helicóptero a la cita a mediodía con sus seguidores en esta terraza a las orillas del río Cuyahoga. Pero despertó una pasión por ahora inédita en una convención republicana en la que se ha echado en falta a estrellas emergentes que han optado por no estar en la fiesta de Donald Trump.

El senador quería agradecer a sus seguidores el respaldo durante las primarias. Pero sobre todo quería preservar su legado con la mente puesta en una segunda carrera presidencial. A Cruz lo recibieron gritos de “¡2020! ¡2020!”. También declaraciones de amor esporádicas dirigidas a él y a su esposa Heidi, que lo presentó sobre un escenario donde una banda de country esperaba para actuar.

Unas horas antes de su discurso ante la convención republicana, Cruz arengó a quienes lo acompañaron durante la campaña y citó la escena inicial de la película ‘Patton’, donde el protagonista hace un remedo del legendario discurso de la batalla de San Quintín.

“Algún día podrán decir que este año no estaban cogiendo estiércol en Luisiana sino apoyando a los hombres y mujeres que luchaban en este país”.

Las primarias han convertido al senador hispano en el líder oficioso de la derecha republicana. Al contrario que aspirantes como John Kasich o Marco Rubio, Cruz ha decidido hablar en la convención aunque está por ver hasta qué punto expresa su apoyo a Trump. Su portavoz Jeff Roe apuntó unos minutos antes del acto que por ahora no lo haría y el candidato confirmó sus palabras al no citar al candidato republicano durante su intervención.

“En una campaña con 17 candidatos increíblemente dinámicos, ganamos a 15”, dijo Cruz en referencia a su derrota.

Justo en ese momento por detrás del escenario apareció aterrizando el avión de Trump. El detalle suscitó risas y abucheos entre sus seguidores. No todos votarán por el millonario de Nueva York.

“Nuestro partido tiene ahora un candidato y yo no sé ahora lo que traerá el futuro”, dijo Cruz cuando se disipó el revuelo por el aterrizaje. “Pero lo que es incorrompible es la fe en quienes están aquí. Todos tenemos la obligación de seguir nuestra conciencia y de decir la verdad porque la verdad no cambia. Debemos defender la libertad y unirnos en torno a unos principios compartidos: los principios de la libertad”.

En torno al escenario se arremolinaban cientos de delegados de estados como Utah, Texas o Colorado. Muchos se habían traído el libro del senador, pins con las tablas de la ley o camisas con el águila calva del escudo de Estados Unidos. Un delegado de Indiana mostraba un cartel con la fórmula más efímera de la historia electoral americana: Cruz-Fiorina.

Muchos hablaban en los corrillos de un probable retorno de Cruz a la carrera presencial. “Me encantaría verlo en 2020 o en 2024”, decía un delegado hispano de Texas. “Está bastante joven y seguro que puede ganar”.

Algunos votarán por Trump

Él asegura que votará por Trump y cree que otros hispanos deberían hacerlo: “Los demócratas dicen que todo debería ser gratis pero no puede ser. Uno tiene que trabajar y no quedarse ahí sentado. Mis papás eran mexicanos y no comprendo por qué algunos vienen ahora de forma ilegal”.

Es un sentimiento que comparte Alirio Martínez, que entró en política de la mano del Tea Party y ha hecho campaña a favor de Cruz. “Me decepcionó mucho darme cuenta de que no podía ganar”, recuerda.

Martínez nació en El Salvador y llegó a Maryland con 14 años a finales de los años 80. En 2010 entró en política de la mano del Tea Party y dos años después se convirtió en un incondicional de Ted Cruz.

“El pueblo ha decidido eso y debo respetarlo: por eso votaré por Trump”, dice Martínez, que trabaja en una empresa de construcción. “Muchos de mis colegas ya empiezan a aceptarlo y a quienes no lo aceptan les digo: ‘¡No vas a dejar a Hillary que gane!’. Trump siempre ha sido demócrata y ha apoyado a Hillary Clinton. Pero yo entiendo que uno cambia. Yo también era demócrata y cambié de opinión escuchando los programas de radio conservadores”.

No todos los seguidores de Cruz lo tienen tan claro. Brian Bledsoe, afroamericano y delegado de Texas, aún no tiene claro si votará en noviembre. Le preocupa la actitud de Trump sobre los impuestos, el aborto o la inmigración. También que nunca se haya presentado a ningún cargo público y que haya donado a varios candidatos demócratas. No cree que sea suficientemente conservador.

“No es un fenómeno nuevo”, me dice Bledsoe. “En 2008 y 2012 no voté a favor del candidato republicano sino en contra de Barack Obama. Ahora quizá deba hacerlo otra vez. Antes de 2008 yo era un demócrata apático. Entré en política por mi conversión religiosa y desde entonces he apoyado a Cruz”.

Redacción Univision