Por: Mónica Fragoso

El segundo síndico del Ayuntamiento de Toluca, el priista Francisco Emmanuel López Barrera, presumió el pasado 4 de julio sus vacaciones por Ibiza, España, por medio de sus redes sociales con diversas fotografías con el título “Ibiza 2016, con mis hermanos, felicidad completa”; al mismo tiempo, por parte de la segunda sindicatura se compartieron tres fotografías correspondientes a la entrega de apoyos en el centro de salud de Santa Cruz Otzacatipan, Toluca; sin embargo, el segundo síndico no aparece en las imágenes.

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Para su primer falta presentó un justificante médico, y en la segunda argumentó que se debía a “motivos personales”, ahora y ante la presión realizada por los ciudadanos de Toluca, el edil solicitó recientemente se le descuenten los días que no realizó sus funciones para las que fue electo.

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Ahora bien, quedan muchas interrogantes sin responder, siendo una de ellas si se le sancionará por su comportamiento; en realidad la autoridad facultada para ello es la Contraloría del Poder Legislativo del Estado de México previa queja presentada por cualquier ciudadano, debido a que la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios, en su artículo octavo establece que las personas electas son servidores públicos de confianza y que el segundo síndico debió de solicitar una licencia para ausentarse de su encargo sin goce de sueldo, para posteriormente ser aprobada por los demás integrantes del cabildo, y no posterior a su viaje como pretende. Por otra parte, al interpretarse la ley podemos determinar que los servidores públicos electos no tienen periodos vacacionales, ya que recordemos que esta clase de personas protestan un cargo que dura cierto periodo de tiempo, es decir, un lapso que debe ser ininterrumpido (salvo por la licencia), por lo tanto deberán ejercerlo todos los días durante su mandato para el que fueron electos.

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Pero más allá de esta acción negligente por parte del síndico, el problema radica en que este tipo de acciones son por demás rechazadas por la sociedad, pues van en contra de la ética y credibilidad que deben tener los políticos, así que la sanción más grande es aquella que los ciudadanos podemos dar a este tipo de personas provocando que se le revoque el mandato o no volviendo a votar por él, pues de lo contrario los seguiremos viendo en cargos públicos donde reciben un buen salario sin trabajar, que realizan viajes de placer cuando deberían de laborar y que los problemas que enfrentamos los ciudadanos no les interesan.

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