El saliente primer ministro británico, David Cameron, sorprendió ayer tras anunciar con el rostro compungido su inminente renuncia al cargo y la entrada de Theresa May al Número 10 de Downing Street a partir del miércoles por la noche.

Tras despedirse de los periodistas que atendieron su rueda de prensa, volvió a la residencia oficial donde ha vivido los últimos seis años visiblemente aliviado, tanto que no se privó de canturrear una canción, sin darse cuenta de que aún tenía el micrófono conectado. “Du, dudú, dudú…” canturreó y acabó con un “good” (bien), antes de cerrar la puerta.

Cameron, que el pasado 24 de junio comunicó su intención de dimitir por el triunfo del “brexit”, agregó que hoy presidirá su última reunión del Gobierno. Dijo sentirse “encantado” de que May sea su sucesora y calificó a la ministra de Interior como una profesional “fuerte” y “competente” y “más que capaz” para liderar al país.

Redacción la cronica de hoy

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