• El alumno mexicano Diego Hinojosa ha ganado a sus 15 años siete olimpiadas matemáticas.

Esta semana se ha hecho con el oro en el campeonato de Centroamérica y el Caribe y va dispuesto a arrasar en el internacional de Tailandia en agosto junto a la selección de México. El joven defiende con ahínco las capacidades de los mexicanos en este tipo de competiciones: “Estamos entre los mejores países, muchos dicen que siempre ganarán los chinos, pero no es cierto. Los chinos deben tenernos miedo”. Este genio mexicano explica su secreto para ser el mejor en matemáticas.

Hay quien piensa que las matemáticas son para genios, pero somos niños normales

En un país donde más de la mitad de los alumnos no pasa la materia en los informes de PISA y en un momento en el que la educación mexicana acapara el debate nacional, un grupo de adolescentes alcanzan los primeros puestos en las competiciones internacionales de una de las materias más “temidas”. Hinojosa, además, estudia en una escuela pública. La misma en la que estudiaba secundaria Olga Medrano, que el pasado abril ganó la Olimpiada Matemática Femenil Europea celebrada en Rumanía. El centro público de Guadalajara es, según cuenta el joven, el que más impulsa a los alumnos desde pequeños para que compitan en estos torneos y consigue las mejores calificaciones en las evaluaciones nacionales.

Tanto Hinojosa como Medrano son un caso poco común en el alumnado mexicano. En México el 55% de los alumnos no supera las pruebas de matemáticas, según un informe reciente de la OCDE. El año pasado se dieron a conocer los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea), un estudio gubernamental, y estos revelaron que los estudiantes de sexto de primaria y tercero de secundaria tienen un bajo aprendizaje en lenguaje, comunicación y matemáticas.

El joven tiene claro que para resolver problemas se necesita mucha práctica. “Hay quien piensa que las matemáticas son para genios, pero somos niños normales. Cualquiera puede desarrollar ese talento”, explica desde el otro lado del teléfono. Su práctica se traduce en 15 horas a la semana. La clave, según cuenta, es la perseverancia y “no tenerles miedo”. Desde niño siempre supo que se le daban bien, pero reconoce que sin la disciplina necesaria no habría podido ganar ningún torneo.

Insiste en que el mérito radica, en gran medida, en los profesores. “Cuando era pequeño me iba muy bien en matemáticas, me sabía las tablas, acababa rápido… Yo pensaba que eso era normal, pero fue mi maestra de primaria la que me animó a concursar y desarrollar mi habilidad”, recuerda. Los que acompañan a los jóvenes a los torneos son maestros que, de manera voluntaria, los entrenan para resolver problemas de la manera más original posible. Lo importante en las olimpiadas no es el resultado, explica Hinojosa, sino “la creatividad”.

“Una olimpiada no son sólo exámenes de problemas, la manera de evaluarnos no premia el resultado, sino la manera en la que llegas a él”, cuenta Hinojosa. Y explica que eso es lo que más le divierte: “Estas pruebas no son tan mecánicas como las de la escuela, lo importante son las ideas que tengas, la originalidad”. En agosto la selección mexicana, compuesta por ocho alumnos, se enfrentará a los mejores del mundo en Tailandia, pero él está seguro del nivel de su equipo: “La manera de entrenar es parecida. Si a ellos les puede ir muy bien, a nosotros también, estamos a la par de los mejores países”.

La primera vez que se presentó a una Olimpiada tenía 12 años y la ganó. Después de ganar siete más, se presentó este año a la competición nacional de un nivel superior al suyo, preparatoria, y consiguió la medalla de plata. En China obtuvo una mención honorífica y acaba de postularse como el mejor genio matemático de Centroamérica y el Caribe. Hinojosa tiene claro que quiere dedicarse a esto toda su vida, pero no sabe si como ingeniero o como economista.

“Las matemáticas no sólo te ayudan a ser bueno en matemáticas, sino en la manera de ver las cosas. Un problema en tu vida lo puedes resolver desde muchos enfoques”, cuenta Hinojosa en un tono serio, maduro. Y remata: “Sobre todo te enseñan a no rendirte nunca”.