CDMX. En el mes de marzo, poco después de la visita del Papa Francisco, cientos de parejas del mismo sexo se casaron de forma simultánea en el zócalo de la capital mexicana. El suceso sería impensable en otras ciudades del país y de América Latina, no sólo por el hecho de que todas ellas tendrán los mismo derechos que los heterosexuales, sino porque la alcaldía pagó el vino, la música, el pastel, los costes notariales y hasta sorteó viajes a Cancún y Puerto Vallarta.

No era la primera vez que sucedía. La entrada en noviembre de la Ciudad de México al grupo de 30 “ciudades amigables” con la comunidad lésbica, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual, (LGBTTTI) se celebró también con la boda de 51 parejas homosexuales.

La pertenencia a este club de ciudades ‘friendly’ es un reconocimiento para aquellas urbes que gozan de una legislación en contra de la discriminación y al que también pertenece Nueva York, Los Ángeles, Madrid, Berlín o Buenos Aires.

La normalidad se ha convertido en la tónica reinante en la capital mexicana, a la cabeza de los derechos de personas del mismo sexo desde que en 1997 la diputada Patria Gómez se convirtió en la primera persona abiertamente homosexual en ganar un puesto en el Congreso por el Partido de la Revolución Democrática, mismo que gobierna la capital desde entonces.

En otras ciudades de México estas agresiones siguen camufladas como crímenes pasionales o ajustes de cuentas

A lo largo de estos años la ‘Ciudad de la esperanza’ lo ha sido para la comunidad LGBTTTI de todo el país y una referencia para el continente que ha visto como en la capital mexicana se lograban avances y derechos que otros países han ido imitando después, entre ellos Colombia, el ultimo en país en avalar el matrimonio homosexual no sin polémica.

En 2006, Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, antes Distrito Federal, aprobó la ley de Sociedades de Convivencia y en 2009 sacó adelante una enmienda a código civil que dejó de calificar el sexo de los contrayentes como anteriormente lo hacía, la unión libre “entre un hombre y una mujer”.

Ese día el Distrito Federal se convirtió en la decimocuarta jurisdicción del mundo que legaliza las nupcias entre homosexuales (tras los Países Bajos, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia y seis estados de EEUU), y la primera de América Latina (Argentina fue el primer país, mas no la primera jurisdicción de la zona).

Este sábado, bajo el lema “todas las familias, todos los derechos” se celebrará una nueva edición de la marcha del orgullo gay en México. Una manifestación festivo-reinvindicativo que celebra 38 ediciones, la más antigua del continente y que este año llega marcada por la reciente matanza de Orlando.

Pero los avances en la Ciudad de México van más allá de lo folclórico. En la Asamblea Legislativase han puesto en marcha comisión que trabaja por conseguir derechos en materia de salud para los transexuales y enfermos de Sida. Además, consiguió acceso a viviendas y albergues para miembros de la comunidad LGBTTTI con necesidades económicas.

Paralelamente la Ciudad de México es el segundo lugar en crímenes por homofobia, algo que según Carlos López, sociólogo y uno de los organizadores de la marcha, “se debe a que en la capital se nos visibiliza y se llama a las cosas por su nombre” explica. “En otras ciudades de México estas agresiones siguen camufladas como crímenes pasionales o ajustes de cuentas” señala a este diario.

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