La política es el arte de saber gobernar a un pueblo, ordenándolo y preservando sus valores, también es una disciplina noble pues busca la felicidad de los gobernados, recordemos que según el diccionario de la Real Academia de la lengua, la palabra política proviene del griego polis que significa ciudad o estado, y es referente a la mejor conducción del Estado o de la ciudad.

Por otra parte la palabra politiquería es un término de uso coloquial utilizado en países de Latinoamérica o hispanoamericanos, la real academia de la lengua también define a la politiquería como intervenir en política, tratar la política con superficialidad y a ligereza o con bajeza.

Por lo anteriormente expresado no debemos confundir política con politiquería, pues son conceptos totalmente opuestos, de ahí que en la actualidad la política ha sufrido desencanto por parte de la ciudadanía, ya que existen en los cargos públicos más politiqueros ostentándolos, que políticos de verdad.

Un persona que ejerce la política como vocación de servicio, tiene una actitud incorruptible, en su mente siempre habrá un proyecto social, el desarrollo de sus actividades y propuestas están pensadas para la superación de la crisis y la solución de problemas, trabaja para la promoción y logro del bien común, propone ideas a sus adversarios para mejorar la condición de los gobernados, es mesurado con los recursos públicos y es con todas sus letras un político.

El politiquero ejerce la política no como vocación, sino como un empleo para su propia subsistencia, habla de temas importantes como sociales, económicos pero basados en promesas y simula ejercer cambios sociales en beneficio de todos, sin embargo resalta siempre su figura egoísta, es decir, se pone por encima de sus propios seguidores, utiliza sus relaciones y métodos para su propio beneficio, critica fuertemente a sus adversarios sin aportar ideas, malgasta los fondos públicos, acuden constantemente a la demagogia y el clientelismo para ganar votos

En conclusión, la politiquería es una forma de corrupción de la política, pero en nuestras manos esto puede cambiar, pues al no hacerlo estamos contribuyendo a que proliferen los politiqueros, ya basta de quedarnos mirando y no hacer nada por derrocarlos, mínimo no votemos por ellos, démosles la espalda y construyamos una nueva relación entre la política y los políticos, o de lo contrario solo seguiremos quejándonos.

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