CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En medio de una exagerada y banal cobertura mediática, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, inauguró el pasado viernes 27 de mayo a las 7:35 pm., en un evento para invitados exclusivos, la exposición Anish Kapoor, Arqueología: Biología, del escultor hindú.

Organizada por el equipo del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) que dirige Graciela de la Torre, la muestra, ubicada en el recinto mencionado, se ha convertido en un evento publicitario que contradice los valores de la conciencia crítica universitaria.

En tanto evento, lo primero que llama la atención es la trivialidad del discurso difundido  por De la Torre: “Es una exposición de gran envergadura. Vinieron tres barcos (…) con 22 obras (…) en 20 contenedores (…) ha sido todo un desafío (…) el artista es tan monumentalista que las piezas van desde alguna que pesa 135 kilos hasta otra que pesa 44 toneladas”. ¿Acaso la grandeza de un artista se determina por el peso de sus obras? (Graciela de la Torre en entrevista radiofónica con Joaquín López Dóriga http://lopezdoriga.com/lopez-doriga-tv/graciela-la-torre-gilberto-borja-hablan-exposicion-anish-kapoor/)

Como exhibición, la muestra devela la existencia de una especie de industria de exposiciones de Kapoor, que vincula proyectos museísticos con obras –o mercancías– promovidas por sus  galerías. Con un patrón de muestra repetido en distintos museos que integra: alguna versión de los pigmentos escultóricos de los años setenta; esculturas en roca con intervenciones pictóricas en negro y volúmenes a pared ahuecados de los últimos años ochenteros; esculturas reflectantes en acero inoxidable realizadas en distintos formatos como discos, volúmenes geométricos y placas; instalaciones con numerosas y enormes esculturas en concreto producidas a través de programas digitales; y su constantemente exhibida instalación monumental en cera pigmentada en rojo Mi patria roja de 2003.

Las exposiciones museísticas de Anish Kapoor oscilan entre la repetición, la innovación, la sorpresa y el descaro.

Con 41% de las obras provenientes de galerías de relevancia internacional como Lisson, Gladstone, Regen y Continua, el conjunto que se presenta en el MUAC reproduce el modelo de exhibición que lo ha caracterizado desde 2012. Si bien en el conjunto se integran algunas piezas que ejemplifican las propuestas escultóricas que lo hicieron famoso –la expansión ilusoria del espacio, la materialidad del vacío, la intangibilidad del objeto, la transmutación del espacio en objeto y la extraña objetualidad de los materiales–, se incluyen demasiadas esculturas reflectantes, una trivial instalación a techo, y 22 esculturas en concreto provenientes de la Galería Gladstone que podrían haberse evitado.

De sus exploraciones más recientes, se incluye una escultura en gran formato de apariencia térrea y tres relieves en silicón pintado en rojos, blancos y negros que destacan por su desagradable y cárnica materialidad. Expuestas durante 2015 y 2016 en diferentes versiones en las galerías mencionadas, estas piezas más recientes podrían ser, para el beneficio de los galeros, el objeto de deseo de coleccionistas  mexicanos.

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