Julia Fullerton-Batten es una fotógrafa inglesa que luego de leer “La niña sin nombre (la increíble historia de una mujer criada por monos)”, quiso realizar “Feral children”, un proyecto fotográfico en el que recrea 15 casos reales de chicos que fueron abandonados por sus padres y criados por animales.

En la serie se puede ver a los niños en condiciones deplorables, pero que reflejan casos verídicos.

“Mi reacción inicial fue pensar cómo los padres pueden abusar de esa manera o perder a sus hijos. Mi instinto maternal se vuelve loco cuando me imagino a esos niños viviendo solos o en la compañía de animales salvajes. Y después pienso y admiro la fortaleza que deben de haber tenido para sobrevivir en ese aislamiento y extremas circunstancias. Todos los casos sobre los que he leído me sobrecogen.”dijo la fotógrafa en su sitio web.

Ellos vivieron aislados de los seres humanos y no pudieron aprender a hablar ni a socializar por la falta de ese contacto.

Aquí te contamos sus historias:

1.- Marina Chapman (1959)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 1

Es colombiana y fue secuestrada a los cuatro años y abandonada en la jungla. Se integró a una familia de monos capuchinos y comía bayas, raíces y bananas que los animales le compartían para sobrevivir. Después de vivir cinco años en la selva fue capturada de nuevo y obligada a ir a un prostíbulo, del que escapó. Hoy en día vive en Yorkshire con su familia. En 2013 escribió “La niña sin nombre”, la historia de su vida que inspiró a esta fotógrafa a realizar este proyecto.

2.- Shamdeo (1972)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 2

Murió en 1985. Fue encontrado en un bosque en India en 1972 y tenía cuatro años. Estaba entre los lobos, tenía la piel oscura, los dientes afilados y las uñas largas. Cazaba gallinas, comía tierra y le gustaba tomar sangre. Luego de ser rescatado no se pudo adaptar: nunca aprendió a hablar, aunque sí aprendió algunas señales en lenguaje de señas.

3.- Oxana Malaya (1991)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 3

Es conocida como “la niña perro”. Vivía en una perrera en Ucrania. Sus padres eran alcohólicos y una noche la dejaron afuera. Escapando del frío ella se fue con los perros. Cuando la encontraron, ya no caminaba, andaba en cuatro patas, jadeaba con la lengua afuera y ladraba. Por la falta de contacto humano ella sólo reconocía las palabras “sí” y “no”. Oxana hoy tiene 30 años y vive en una clínica en Odesa, en donde trabaja con animales.

4. Niño leopardo (1912)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 4

Fue robado por un leopardo en 1912, a sus dos años. Tres años después un cazador mató al animal y encontró a sus tres cachorros: uno de ellos era el niño, que fue devuelto a su familia. Él caminaba en cuatro patas, sus rodillas estaban cubiertas de callos, sus dedos estaban doblados casi en ángulo recto por su caminar y sus palmas, dedos de los pies y pulgares estaban cubiertos por una piel dura. Mordía y peleaba con cualquiera que quisiera acercarse a él y sólo gruñía.

5. Madina (2013)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 5

Ella vivió con los perros desde que nació. Cuando los asistentes sociales la encontraron en 2013 estaba desnuda, caminando en cuatro patas y gruñía como un perro. Su padre la había abandonado y su madre tenía problemas de alcohol y no la cuidaba. Madina fue rápidamente hospitalizada y los doctores la encontraron en buenas condiciones de salud. Esperan que cuando se recupere pueda aprender a hablar.

6. Prava (2008)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 6

Su madre amaba los pájaros y su casa estaba repleta de ellos. Tenía muchísimos animales y su hijo era considerado uno más. No hablaba, sólo sabía piar. Lo rescataron de la casa cuando tenía 7 años.

7. Genie (1979)

Niños salvajes: ellos crecieron como los animales - Imagen 7

Su padre la encerró en un dormitorio, sin ver el sol, porque estaba convencido de que ella tenía una enfermedad mental. Clark cubrió las ventanas con papel de aluminio para que los vecinos no vieran nada y dejó a su hija viviendo en total oscuridad, junto a una jaula y una bacinilla hasta que la policía lo descubrió. Tenía 13 años y no sabía hablar ni caminar.