El descontento social de los mexicanos hacia sus políticos no es nuevo, pero ha crecido conforme aumenta también el clima de inconformidad por el alto nivel de corrupción, la impunidad, los fraudes con dinero público y la falta de compromiso con la ciudadanía.

Los capitalinos eligen a Peña Nieto y Mancera. 

En México, los ciudadanos ven a la mayoría de los políticos con desagrado. Para muchos son sinónimo de corrupción, estafa, de incumplimiento a la Ley, de relaciones con el crimen organizado y de inacción e incluso desprecio por las exigencias básicas de sus gobernados.

Cuando están en campaña, dicen los ciudadanos, bajan el cielo y las estrellas; cuando gobiernan se olvidan de la población a la que tendrían que defender y procurar bienestar, y cuando salen de los puestos, con sus bolsillos y los de sus familias llenos, no hay autoridad que los pueda consignar para que paguen por sus delitos.

Sin Embargo salió a la calle para preguntarles a algunos capitalinos si tuvieran el poder en sus manos a qué político destituirían.

Estas son sus respuestas:

Advertisements