Ciudad de México.– Contrario a la costumbre en México, donde políticos suelen renunciar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para afiliarse a otros institutos, el zacatecano Miguel Alonso Reyes renunció a su militancia priista el 22 de febrero de 2009 y se declaró Diputado independiente. Luego, el 18 de junio de ese mismo año se integró al PRI y fue postulado candidato de ese partido a la Gubernatura de Zacatecas.

Alonso Reyes ganó las elecciones del 5 de julio de 2010 y desde el 12 de septiembre del mismo año es el Gobernador. Hoy, a casi tres meses de entregar el cargo, el político de 45 años ha perdido el brillo y el empuje que lo llevó al poder.

Miguel Alonso arrasó en las urnas por su juventud –que levantó ilusiones de hacer las cosas distintas– y el voto de castigo que los zacatecanos aplicaron contra la administración perredista de Amalia García Medina, quien gobernó el estado de septiembre de 2004 a septiembre de 2012, y quien se fue con una estela de acusaciones por corrupción que, finalmente, no fueron investigadas a fondo.

Alonso significó entonces esperanza, pero la ilusión se esfumó pronto. Hoy, como hace seis años lo hizo Amalia García, él mismo es blanco de fuertes críticas y señalamientos por presunta corrupción, conflictos de interés, desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito, y toda esos reclamos de la sociedad zacatecana han puesto en riesgo un cacareado triunfo priista en la entidad. A siete días de las elecciones en esa entidad, David Monreal Ávila, candidato de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la Gubernatura, pelea codo a codo con Alejandro Tello Cristerna, candidato de la alianza PRI-PVEM-Panal, y en algunas encuestas incluso ya lo supera.

LOS RECLAMOS A ALONSO

Al Gobernador Miguel Alonso se le echan en cara, entre otras cosas, encabezar una administración estatal que no ha podido ya no resolver sino contener el avance de los grandes males de Zacatecas.

De acuerdo con el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que agrupa a los 34 países más desarrollados del mundo, titulado “Midiendo el Bienestar en los Estado Mexicano”, Zacatecas excede el promedio nacional en las dimensiones de bienestar de compromiso cívico y gobernanza, seguridad, satisfacción con la vida, salud y vivienda.

Sin embargo, la entidad presenta indicadores deficientes en dimensiones de ingresos y de empleo que, afirma el documento, “son causados por una alta desigualdad de ingresos y pobreza”.

La entidad tiene la tercera tasa de empleo más baja del país y una tasa de informalidad superior a la del promedio nacional.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) refieren que en Zacatecas, que tiene una población ocupada de 600 mil personas, el 70.6 por ciento de las personas se dedica al ámbito agropecuario. De los ocupados, sólo 27 por ciento tiene acceso a la salud, 19 por ciento recibe el salario mínimo, mientras que sólo 5 por ciento de la población recibe más de cinco salarios mínimos.

Después de cinco años en el cargo, son pocos los avances del Gobernador. Con un millón 500 mil habitantes, Zacatecas sigue teniendo 800 mil personas en la pobreza, y 300 mil zacatecanos en hambre.

La deuda pública en Zacatecas ha aumentado 900 por ciento. De acuerdo con un reporte de la Secretaría de Finanzas de la entidad, Alonso Reyes recibió el Gobierno con una deuda de 650 millones de pesos, y cinco años después ésta sumó 5 mil 804 millones de pesos.

Rodolfo García Zamora, investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), refirió a SinEmbargo que la entidad sigue siendo caracterizada por la ola de migración, por la falta de oportunidades. Incluso el apoyo que las remesas brindan no ha servido para la gestión de Alonso Reyes cumpla con una de sus principales promesas de campaña: mejorar la economía.

“Actualmente,hay 650 mil zacatecanos que radican permanentemente en Estados Unidos y que han aportado en promedio en los últimos 10 años unos 650 millones de dólares para la entidad, lo que representa más del 25 por ciento de todo el presupuesto”, dijo el académico.

CORRUPCIÓN Y HERMANO INCÓMODO

Diputados de la oposición en Zacatecas –PRD, PAN y ahora Morena–han acusado en diversos foros que el hermano mayor del Gobernador, Juan Alonso Reyes, ha impuesto cuotas de hasta 25 por ciento en todas las obras de infraestructura que se han desarrollado en la entidad durante el sexenio de Miguel Alonso.

“Es un diezmo sobre el valor de cada obra que les asigna [a los constructores]”, dijo Mario Cervantes González, Diputado panista.

“La grave situación en materia de obra pública, se profundiza cuando las obras de relumbrón siempre se entregan a las mismas constructoras para beneficiar a sólo unos cuantos: a los amigos, tengan o no experiencia”, agregó el legislador.

Un año atrás, también constructores denunciaron esta situación.

Entonces, acusaron a la Secretaría de Infraestructura (Sinfra), encabezada por Mario Rodríguez Márquez, de hacer los cobros a través del secretario particular del propio Rodríguez, de acuerdo con el medio NTR Zacatecas.

En cinco años, el Gobierno de Zacatecas ha realizado obras de intervención en monumentos históricos, así como diversas calles y plazas de la entidad, y prácticamente todas ellas se han entregado a medias, están inconclusas y, por tanto, a destiempo.

“En 2012, el Gobierno del estado a través de la entonces Secretaría de Obras Públicas realizó una intervención en el Jardín Juárez de la ciudad de Guadalupe, municipio colindante con la ciudad de Zacatecas. Dicho jardín se encuentra incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sin aviso, por la noche entraron máquinas y derribaron árboles, balaustradas y el kiosko central”, denunció en su momento Carlos Lópes de Lara, representante de la organización civil ProAlameda AC.

El 6 de septiembre de 2015 se inauguró la obra de remodelación de la Plaza de Armas y de la Alameda Trinidad García de la Cadena en el estado de Zacatecas cuando la obra aún no estaba concluida.

Pero el “hermano incómodo” del Gobernador no es el único de la familia que actúa en esta trama de presunta corrupción y peculado.

El 17 de mayo pasado, Cuauhtémoc Calderón Galván, Diputado independiente del Congreso local, presentó una demanda ante la Procuraduría General de la República (PGR) contra el Gobernador Miguel Alonso Reyes, su hermana Lucía Alonso y el esposo de ella, Eleazar Ávila Márquez, por los delitos de peculado, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Calderón Galván detalló sobre el caso, unos de los muchos que, dijo, merecen ser investigados a profundidad por las autoridades federales. Alonso Reyes vendió un terreno “ubicado en el fraccionamiento Siglo XXI de Zacatecas, que era propiedad del estado y reservado para donación a la máxima casa de estudios”.

“Durante el mandato de Miguel Alonso, en la presidencia municipal, fue vendido al entonces prometido de su hermana Lucía Alonso, Eleazar Ávila Márquez, quien a su vez volvió a venderlo a Alonso”, agregó.

“Un bien público destinado a la educación terminó en manos de la familia del Gobernador como un terreno residencial”, refirió el legislador.

El candidato David Monreal fue aún más específico. En una entrevista con Reforma hizo un resumen de lo que, según sus datos, “ha robado” el mandatario local, de la mano de su familia, al erario vía “moches” y otros actos de corrupción: 2 mil 700 millones de pesos al año en lo que va de su sexenio, equivalentes al 10 por ciento del presupuesto ejercido.

“Al menos 2 mil 700 millones de pesos anuales es el costo que los zacatecanos hemos tenido que pagar de la corrupción ejercida por Miguel Alonso y de la cual ha sido beneficiaria su familia, por cobro de ‘moches’ ilegales a constructores, comerciantes y empresarios, junto a otras prácticas”, dijo Monreal Ávila.

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