La alerta Amber opera desde 1996, este método está basado en la opinión de diversos expertos en el tema, los cuales sostienen que las primeras horas son vitales para poder localizar a los menores; por ello, la alerta se transmite a través de diversos medios de comunicación como la televisión, radio, sistemas de mensajería SMS, correos electrónicos, entre otras (últimamente mediante de redes sociales), todo ello con la finalidad de llegar al mayor número de personas posibles que puedan contribuir a la localización del menor.

Actualmente opera en 13 países entre los que destacan Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, entre otros. México fue el 10º país en el mundo y el primero en América Latina en adoptarla.

En el año 2012 el gobierno federal implementó y puso en funcionamiento ‘El Programa Nacional Alerta AMBER México’, pero solo opera en 20 estados de la República. Lamentablemente, un estudio estadístico realizado el año pasado refiere que solo 3 de cada 10 mexicanos conoce el sistema AMBER o ha escuchado de él.

Paralelamente se ha creado en Chihuahua el “Protocolo Alba”, como respuesta a la sentencia emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mejor conocida como Campo Algodonero, en la cuál se solicitó la implementación de un programa de búsqueda y localización de mujeres ausentes y/o desaparecidas. Recientemente en el municipio de Cuautitlán Izcalli y Ecatepec generaron el “Protocolo Naranja”, explicando que esta herramienta busca a las mujeres sin esperar las 72 horas para iniciar su búsqueda. Por último, en la Ciudad de México se ha implementado la “Alerta Plateada”, nuevamente es un  protocolo de búsqueda inmediata, solo que en esta ocasión es para localizar adultos mayores.

Desgraciadamente, generar diversos protocolos de búsqueda y localización de personas extraviadas ha generado confusión y pérdida de credibilidad en las autoridades, pues la sociedad desconoce la creación de diversos mecanismos que generan esfuerzos aislados. Lo cierto es que aunque la Alerta Amber ha demostrado contar con alto grado de efectividad (6 de cada 10 niños son localizados, según cifras oficiales), urge mejorarla, pues no cuenta con un sistema en tiempo real de localizaciones y desapariciones, donde se pueda dividir en capítulos o temas para incluir un gran número de personas, o de considerar las bases para ampliar la búsqueda y localización de hombres, discapacitados y adultos mayores. En otros países, los medios de comunicación frecuentemente difunden de forma constante las fotografías de los desaparecidos y de igual manera la actualización de cambios físicos, por medio de peritos dibujantes.

El contar con una sola herramienta concentra esfuerzos, uniforma actuaciones, genera compartir información necesaria para la pronta localización de las personas extraviadas; así que apostemos por una sola herramienta que nos dé todos estos beneficios.

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