La Organización Mundial de la Salud, mediante un reporte dio a conocer las seis ciudades de México que tienen la peor calidad del aire, y por ende, se convierten es un riesgo para la salud.

Las ciudades más contaminadas del país son, en primer lugar Monterrey, en segundo Toluca, el tercero Salamanca, de ahí le siguen León, Irapuato y Silao.

El ranking elaborado por la OMS recoge datos de casi 3 mil ciudades alrededor del mundo, se muestra que la ciudad más contaminada de México es Monterrey, seguida de Toluca. Monterrey ocupa el lugar 255 y Toluca el número 302, mientras que la Ciudad de México ocupa el puesto 681.

El Centro Mario Molina, refiere que el transporte público es la principal fuente de contaminante en la zona metropolitana del Valle de México, el 46 por ciento de todos los contaminantes provienen de éste y por ello sugiere algunas medidas para mejorar la calidad del aire como: aumentar el precio de los coches, frenar el crecimiento de la mancha urbana, mejorar el transporte público ya que es utilizado por cerca del 75 por ciento de la población, regular el transporte de carga controlando los camiones y tráilers para que circulen en determinados horarios y solo en algunas zonas de la ciudad, y combatir la corrupción en los centros de verificación.

La ONU, ha presentado mediante Habitad México, una propuesta sobre movilidad y hace la recomendación de pensar en un modelo de desarrollo urbano llamado “Ciudades 15 minutos”; para ello, hay que comenzar a planear micropuntos urbanos en los que se pueda vivir, trabajar y realizar trámites en áreas en las que el desplazamiento promedio de los habitantes no sea mayor de 15 minutos, también ha propuesto crear estacionamientos fuera de la ciudad o en centros para abordar trenes o metros desde los suburbios hasta el centro, y consideran importante abrir un debate sobre la posibilidad de cobrar impuestos especiales para entrar a la zona central de la Ciudad de México como ya existe en Londres.

Como vemos, estimados lectores, existen propuestas muy interesantes que pueden adaptarse a Toluca, pues no podemos seguir viviendo en una ciudad donde nuestra salud se ponga en peligro, urge discutir entre académicos, investigadores, sociedad civil y políticos, qué clase de calidad de vida debemos tener en un futuro no muy lejano, con visión a largo plazo, pues de lo contrario las afectaciones a nuestra salud serán sumamente dañinas.

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