Monterrey— Benito Javier Villarreal Elizondo, comerciante y amigo del gobernador Jaime Rodríguez, fue secuestrado el viernes en su negocio, lo llevaron a su casa en San Pedro para despojarlo de dinero y finalmente lo ejecutaron y abandonaron su cuerpo en Santa Catarina.

Villarreal fue encontrado con dos tiros en la cabeza, en el asiento posterior de su camioneta Jeep Cherokee de reciente modelo, que no era blindada.

Hasta la noche del sábado, la Policía Ministerial no tenía confirmado oficialmente el móvil del crimen, aunque agentes cercanos a la investigación señalaron que sabían de un problema que tuvo la víctima, pero que no se trataba de una deuda o alaguna otra razón de tipo económico.

Villarreal, de 47 años, licenciado en Derecho, llevaba una amistad de 15 años con “El Bronco”, en la que compartían su gusto por los caballos. Incluso, por el afecto que se tenían se decían compadres.

Su relación no era de negocios, según se dijo, y el comerciante participó como amigo en la campaña de Rodríguez, a quien frecuentaba en últimas fechas hasta en su despacho.

El hombre era propietario de una empresa de fabricación de cercas metálicas, ubicada en el Parque Industrial, en Santa Catarina, así como unas minibodegas, en San Pedro. También se dedicaba a la compra-venta de inmuebles.

En internet aparece una persona que coincide con nombres y apellidos con el comerciante, y que fungió como fiscal federal en Tamaulipas y Coahuila en los años 90.

Villarreal estaba en proceso de divorcio, calificado por sus allegados como complicado, tras separarse de su esposa, que es hija de Francisco Garza Ayala, propietario del Helipuerto Francisco Garza, conocido como Casa Verde, en San Pedro.

La tarde del viernes, Villarreal fue privado de su libertad segundos después de que llegó a su negocio de cercas, donde las cámaras de seguridad captaron el plagio.

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