El Senado brasileño inició hoy a las 10:00 horas locales (13:00 GMT), con una hora de retraso, la sesión plenaria que debe decidir si se abre el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, quien podría ser apartada del poder si una mayoría de 81 senadores vota a favor.

Brasilia, Brasil (11 mayo 2016).- Tras meses de un proceso caótico que ha polarizado al país, la Presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afronta hoy su día más decisivo.

El Senado decidirá en esta jornada si la Mandataria responderá a un juicio político con miras a su posible destitución, lo cual implicaría su suspensión del cargo durante seis meses y la asunción al poder del Vicepresidente Michel Temer.

La votación llega un día después de que el presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, revocara su decisión de paralizar el proceso.

La medida original, tomada el lunes, generó debate acerca de su legalidad y el presidente del Senado incluso declaró que iba a ignorarla.

Pero finalmente, Maranhao, sin especificar razones -que la prensa brasileña atribuye a presiones de su formación, el opositor Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)- dio marcha atrás.

La mayoría de los sondeos augura una victoria del proceso de “impeachment” contra Rousseff, que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) califica como un golpe de Estado.

Para que el juicio político sea instaurado, los partidarios de este proceso precisan una mayoría simple de 41 votos entre los 81 senadores.

Sin embargo, la intención de la Oposición es rebañar votos hasta último momento para llegar a 54, equivalentes a la mayoría calificada de dos tercios que, una vez que concluya el juicio, será necesaria para que Rousseff sea finalmente destituida.

La propia Rousseff ya ha aceptado que no logrará los votos que evitarían su separación del cargo, por lo que ya empezó a mudar sus pertenencias del Palacio Presidencial de Planalto al Palacio de la Alvorada, su residencia oficial.

En un último intento por impedir la votación, la Abogacía General del Estado, que defiende a la Presidenta, presentó ayer un recurso ante la Corte Suprema en el que exigió la nulidad del proceso, pese a que las posibilidades de que prospere son prácticamente nulas.

Los abogados gubernamentales argumentan que el origen del juicio político descansa en una venganza personal del antiguo presidente del Congreso, Eduardo Cunha, actualmente depuesto, acusado de corrupción.

Para el momento en que sea notificada de la decisión que la separará del cargo, se prevé que Rousseff encabece una marcha con simpatizantes que caminarán con ella a lo largo de cuatro kilómetros entre los palacios de Planalto y la Alvorada.

Muchos de quienes prometieron estar en esa protesta asistieron hoy al que pudo haber sido el último discurso de la Presidenta durante su mandato, en el marco de un congreso sobre políticas para la mujer.

“Estoy cansada de los desleales y los traidores, pero no de luchar”, afirmó Rousseff, quien reiteró que defenderá su mandato y no renunciará.

“Mientras siga de pie, con la cabeza erguida, quedará claro que han cometido una enorme injusticia”, agregó.

Con información de El País.