En Guerrero, han sido detectados casos de niños, generalmente hijos de presuntos criminales, que cobran “derecho de piso” a sus compañeros de clase, a cambio de no agredirlos, reveló el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CODDEHUM).

Como parte de la jornada nacional contra el acoso escolar, Ramón Navarrete Magdaleno, titular de la CODDEHUM, informó que en varias escuelas de Guerrero han detectado a menores que obligan a sus compañeros a entregarles parte del dinero que reciben de sus padres.

El funcionario consideró que esta situación es “sin lugar a dudas, una retroalimentación de lo que están viviendo afuera”.

Ramón Navarrete Magdaleno. Foto de YouTubeRamón Navarrete Magdaleno. Foto de YouTube

Asimismo, reveló que la ciudad donde más se concentra el problema es en Acapulco, pero añadió que este no está marcado por regionalismos, y el dato puede deberse a que el puerto es donde más escuelas hay.

“Pudiera ser injusto que lo trasladáramos todo para Acapulco, pero debe ser porque ahí está la mayor cantidad de escuelas, eso implica que ahí está la mayor cantidad de niños que reproducen todas las conductas de sus padres, buenas y malas”, aclaró.

Respecto al tema del acoso escolar, el presidente de la CODDEHUM informó que los alumnos intimidan incluso a sus profesores, en algunos casos, con el argumento de que sus padres pertenecen al crimen organizado.

“Hay padres de familia que se imponen sobre los maestros con ese antecedente de estar vinculados con la delincuencia, algunos profesores tienen miedo de algunos alumnos por las represalias que puedan tener de sus padres”, reveló, detallando que “hay menores que presumen ser hijos de personas vinculadas con la delincuencia y eso nos preocupa mucho”.

Escuela custodiada en AcapulcoFoto de Quadratín

Sobre los menores que abusan de sus compañeros, informó que muchos de estos son los que, al alcanzar la adolescencia, se convierten en delincuentes.

“Ustedes ven que cada día hay más niños que están involucrados en el tema de la inseguridad, porque ya iniciaron con su actividad violenta desde su escuela. Hay muchos delincuentes de 15, 16 y 17 años, que al revisar sus expedientes vemos que eran los niños más gandallas en las escuelas, los que ejercían más presión sobre sus compañeros”, informó.

Al respecto, aseguró que muchos sicarios y secuestradores maltrataban a sus compañeros de escuela cuando eran niños, principalmente parte de familias desintegradas y con padres involucrados en problemas de adicciones o prostitución.

Por ello, Navarrete Magdaleno consideró que es vital actuar a tiempo, para evitar que los niños acosadores alimenten a la delincuencia.

Con información de El Universal

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