“Operación Rescate”

Hoy recordamos los actos violentos suscitados el 3 y 4 de mayo del año 2006, a cargo del Gobierno del Estado de México, encabezado en ese momento, por el ahora presidente de la republica Enrique Peña Nieto, campesinos, mujeres, niñas, jóvenes, estudiantes, así como integrantes del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra, fueron objeto de lesiones, ultrajes, violaciones, despojos, robos y un sin número de abusos de las corporaciones policiacas, federales, estatales y municipales, conjugaron el terror de estado que hizo de esta tierra agrícola, un campo de guerra.

Pero antes de dar cuenta de tan penoso acontecimiento, recordemos los hechos que nos llevaron a ese Mayo Rojo.

En Octubre del año 2001, el gobierno federal encabezado por Vicente Fox Quezada, anunciaba la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con una inversión de más de 18 mil millones de pesos, 13 decretos expropiatorios de 5 mil 400 hectáreas y 171 viviendas que habrían de ser reubicadas, y la afectación de aproximadamente 500 campesino de San Salvador Atenco, a lo que los pobladores del lugar dieron su rotundo rechazo al proyecto, teniendo como primera acción, el bloqueo de la carretera federal de Texcoco.

Este ambicioso proyecto consolidaba el Plan Puebla-Panamá, corredor industrial y carretero, que garantizaría a empresas trasnacionales eficiencia en su logística y flujo económico, por toda la parte sur del país y de Centro América.

El FDPT realiza intensas movilizaciones a la capital del Estado de México, exigiendo la intervención del Gobierno Estatal para frenar dicho proyecto federal, quien por cierto, no solo avalaba dicho proyecto, sino especulaba activamente con la tenencia y posesión de tierras en los polígonos de inversión, recordemos que ese gobierno lo encabezo Arturo Montiel Rojas y su Secretario de Administración era Enrique Peña Nieto, marchas al zócalo de la ciudad de México y una extensa solidaridad en todo el país con esta lucha y la cohesión social de los pueblos de Chimalhuacán, Texcoco y San Salvador Atenco, constituyen el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

En julio del año 2002 como parte de los operativos a cargo del gobierno federal, en coordinación con el gobierno del Estado de México, José Espinoza Suarez ejidatario de Atenco, es privado de la vida por elementos de la policía, la brutalidad con la que fue golpeado lo privo de la vida, todo esto a consecuencia de un desalojo que buscaba hacer valer los decretos expropiatorios y en respuesta el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra implemento acciones de resistencia pacífica, dicho crimen sigue impune.

El 2 agosto del año 2002, el titular del Gobierno Federal anuncia la cancelación definitiva del proyecto, e irónicamente dejaba como legado, la reivindicación de la organización social como instrumento de resistencia ante proyectos de desarrollo económico e inversión, que solo benefician a las minorías.

En el contexto del año 2006, iniciaban las campañas electorales presidenciales, tres fuerzas políticas partidistas disputaban, al menos en el discurso, la orientación que debiera tomar la nación en los siguientes 6 años, y como una burbuja sellada por los intereses y sesgos partiditas corría esa contienda electorera.

En ese mismo año se emitió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, que determinaba entre otras cosas, la unificación de las luchas sociales, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra se declararía miembro adherente a dicha declaración y miembro activo de “La otra Campaña” brazo político ideológico que anteponía un proyecto de nación divergente al promovido por la vía partidista. Un esfuerzo apartidista fuera de campañas electorales llevo en abril del 2006 al Sub Comandante Marcos a San Salvador Atenco, fue recibido con entusiasmo y jubilo, no solo por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, sino por la población en general, el acto político celebrado en la Plaza principal del Municipio de San Salvador Atenco encabezado por  el Sub Comandante Cero, llamado así en el marco de “La Otra Campaña”, culmino con la adhesión formal del Frente a dicho movimiento, y partieron en una numerosa caravana al Zócalo de la Ciudad de México.

Es el día 3 de mayo del año 2006, aproximadamente a las 6 de la mañana, en el Mercado Municipal Belisario Domínguez de Texcoco,  un reducido grupo de comerciantes que tradicionalmente se colocaban en la vía pública, con puestos de flores, fueron desalojados con excesivo e injustificado uso de la fuerza pública, por elemento de la policía municipal, por instrucciones del Presidente Municipal, quien en ese momento era de filiación Perredista y quienes irónicamente hoy iniciaron el veto de la Ley Eruviel, ya que eso personajes que dieron origen a tan lamentable conflicto, siguen ostentado el poder municipal en Texcoco, pero ahora bajo las siglas de MORENA.

El conflicto y el abuso de la autoridad municipal, puso en alerta a los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, quienes se trasladaron al lugar del conflicto, para manifestar su respaldo a los comerciantes agredidos por la policía municipal, el conflicto comenzó a escalar de forma desmedida, al grado de que la población en general se sumó al reclamo, en contra de las autoridades municipales de Texcoco, y a petición de su alcalde, interviene la policía estatal, al mando de un gobernador de filiación priista, en ese entonces la policía estatal se integraba por la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), dirigida por el Sub Almirante Wilfrido Robledo.

La ASE, al verse rebasada en elementos policiacos, por los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y ciudadanos en general y el cierre de la carretera federal conocida como Lecheria-Texcoco, inicio por instrucciones del Gobernador Enrique Peña Nieta respaldado en todo momento por el presidente de la Republica Vicente Fox Quezada, la “Operación Rescate”, que en el lenguaje militar se le denomina “Control de Población”, que son acciones del Estado ejecutadas por sus cuerpos policiacos con actos violentos, bajo la tesis militar de la contrainsurgencia.

Pero dicha operación no puede realizarse con éxito, sin la combinación de diversos factores, el primero de ellos, la manipulación de la opinión pública a través del acompañamiento mediático permanente, que construya en el imaginario social un ambiente de indignación que avale el uso de la fuerza pública, y es por ello, que desde el mediodía del 3 de mayo, medios masivos de comunicación, en especial, las dos cadenas de televisión abierta más importantes del país, Televisa y TV Azteca, impone una línea editorial que resalta y define, a los ciudadanos inconformes, como provocadores, agitadores sociales, violentadores de las instituciones, y es una imagen tomada desde un helicóptero, donde se aprecia a personas vestidas de civiles, con los rostros cubiertos, palos y machetes en sus manos, golpear una y otra vez a un elemento policiaco, que ante la escena manipulada, parecía indefenso y víctima de la barbarie de esos “agitadores sociales”, los titulares de los espacios noticioso intensifican y consuman dicha línea editorial, emitiendo juicios de valor, atentando a la ética profesional de un comunicador, cerrando la pluralidad y el derecho de réplica de lo que se mostraba y de lo que se daba cuenta.

Para las 21 horas de ese 3 de mayo, ya existía en la opinión publica un ánimo de exigencia al Estado de entrar en acción y poner en orden estos “revoltosos”. Comienza a aparecer el nombre de Ignacio del Valle, integrante del FPDT, y a ser señalado como el autor intelectual te toda esta agitación social, el gobierno del Estado de México, culmina el día, con la certeza de poder consumar su “Operación Rescate”.

El 4 de mayo desde las 00:00 horas, más 4 mil de elementos policiacos, federales, estatales y municipales, irrumpieron de manera violenta, domicilios particulares, negocios, escuelas, iglesias, plazas públicas, calles de ríos de cerdos policiacos, instauraron el terror en cada rincón del territorio en conflicto, heridos de gravedad, mujeres violadas, decenas de detenidos de manera injustificada, el 4 de mayo por la mañana, la presencia policiaca era imponente en cada calle de San Salvador Atenco, para esa hora ningún medio de comunicación daba cuenta de lo que sucedía desde la óptica del ciudadano, los noticieros daban parte de novedades, como si fueran espacios de una estructura orgánica policiaca, a las 15:00 horas se daba cuenta del homicidio del niño Javier Cortez Santiago, quien se dijo en un primer momento que la causa que le origino su muerte, fue un petardo que detonaron los ciudadanos en conflicto, hoy sabemos con certeza, que quien mato a este niño, fue un policía estatal, ya que el menor recibió un impacto de bala de calibre .38mm, en el pecho y que esa bala, era de un arma que portaba un elemento de la Policía Estatal.

Ese día 3 de mayo por la noche, Enrique Peña Nieto daba cuenta de 92(que oficialmente fueron 204) detenidos, entre ellos el autor intelectual (irresponsable e injustamente culpaba a una sola persona de todos los acontecimientos suscitados hasta ese momento) de todos estos actos, cito textual sus palabras, “Ignacio del Valle y un grupo de personas han sido detenidos a consecuencia de los actos de violencia que promovieron y efectuaron en la zona por cerca de 48 horas”.

Ante los diversos organismos de defensa de derechos humanos, activistas, nacionales e internacionales, no han dejado de condenar estos actos, que tomaron este nivel de violencia, porque así lo origino el Gobierno y han sido categóricos y enérgicos en señalar y responsabilizando en todo momento al Estado.

Incluso los razonamientos emitidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dan cuenta a detalle del sin número de violaciones de derechos humanos en ese llamado Mayo Rojo, al grado que Ignacio del Valle y 22 integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra obtuvieron su libertad sin reservas de ley por que fue acreditada la violación a sus derechos procesales .

Hoy a diez años de distancia, Ni perdón, Ni Olvido…………………

Por: Mario Medina

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