La genética tiene mucho de misterio, pero también sus patrones estables que pueden ser estudiados y fijados en cuanto a porcentajes. Hay casos que llaman mucho la atención, por ejemplo que en una familia de morenos salga un hijo rubio, o a la inversa. Esto sucede porque el azar juega un rol fundamental en cuanto a los rasgos de cada persona, aunque siempre basado en la información de los genes. El ADN se combina de manera aleatoria y así los hijos se diferencian unos de otros. No sólo los rasgos se heredan, sino que también las enfermedades.

Estudiar la genética de una persona puede dar ciertas pistas para entender su cuerpo y para predecir cómo serán los de sus hijos. Para entender esto, hay que saber qué son los genes dominantes y los recesivos; los dominantes son los que siempre se expresan cuando están presentes, mientras que los recesivos son los que, ubicados frente a otros de carácter dominante, no se manifiestan.

Entendido esto, ya podrías ver la siguiente tabla y tener una idea de lo que mandaría en el caso de juntarse dos personas. Puedes aplicarlo para tu caso personal y sacar conclusiones:

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