El sacerdote responsable de la Capilla del Señor de los Trabajos en la delegación Tlalpan, Juan Guillermo Blandón, presentó una denuncia por el delito de despojo ante la Procuraduría General de la República (PGR), debido a la destrucción del templo por personal de esa demarcación.

Informó que el pasado viernes, personal de la Delegación Tlalpan llegó hasta la Capilla del Señor de los Trabajos, ubicada en la esquina de Tepakan y Yobain, en la colonia Cultura Maya, y sin previo aviso, lanzó a la calle los objetos e imágenes sagradas, y comenzó a destruir paredes, techos y pisos.

El sacerdote responsable del templo dijo al semanario Desde la fe que el inmueble sagrado se encontraba en proceso de nacionalización, pues si bien se hallaba abierto al culto público desde el siglo pasado, por un error no fue registrado por la Arquidiócesis Primada de México tras las reformas de 1992.

En opinión de Blandón, el hecho se trata de un “madruguete” de la Delegación Tlalpan al Gobierno Federal para quedarse con el terreno: “La intención de ellos es que al momento del juicio ya no aparezca el templo, por eso se están apresurando a demolerlo. Sólo quedaría el puro terreno”.

Precisó que la orden de allanamiento que presentaron las autoridades delegacionales para el desalojo responde a un decreto de expropiación de 1991; sin embargo, un año después la misma delegación emitió otro decreto que derogaba el anterior. “Nosotros les presentamos este documento, pero no se logró nada.

Arrasaron con la capilla”. Consideró que el templo tiene una ubicación estratégica en el centro de la colonia, y de ahí el interés de las autoridades delegacionales por quedarse con el terreno.

“Algunos grupos de otras religiones habían estado presionando para que se le quitara esta capilla a la Iglesia católica y se dedicara a otro fin; además, desde hace tiempo algunos funcionarios públicos habían manifestado su interés en que el terreno fuera ocupado para departamentos o un parque”.

Lo que me duele –señala el P. Juan Blandón– es la profanación que hicieron del lugar sagrado. Si querían hacer eso, nos hubieran dicho, y hubiéramos retirado el altar y las imágenes sagradas, pero jamás hubo un aviso”.

“Fue un atropello: tomaron a los fieles por sorpresa, y aprovecharon que yo estaba celebrando Misa para que no me pudiera presentar al instante. Además, llevaron granaderos con la encomienda de detener a quien se opusiera”, añadió.

El sacerdote señaló que, apenas se calmen los ánimos de la comunidad, se hará una celebración de desagravio por la profanación cometida. “Ahorita lo que necesito es que la comunidad se tranquilice, porque está muy lastimada por este abuso de la delegada de Morena”.

Notimex

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