Ciudad de México— Uno de cada dos niños y adolescentes en nuestro país es pobre, de acuerdo con el estudio “Pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México, 2014”.
El diagnóstico fue realizado por la Unicef y el Coneval y revela que en México hay 21.4 millones de infantes de 0 a 17 años, de un total de 40 millones, que viven en pobreza. De estos, 4.6 millones viven en pobreza extrema.
De acuerdo con el estudio, explicó Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), esta tendencia se ha mantenido desde 2008, solamente con leves variaciones en la disminución de la pobreza extrema.
Dijo que el gran “talón de Aquiles” es mejorar el ingreso del gasto familiar para romper con ese círculo intergeneracional de la pobreza. “Lo que no se invierta ahorita (en la niñez) no lo vamos a poder pagar después”, advirtió.
Este es el tercer estudio que realizan las instituciones sobre el tema, el cual presenta un diagnóstico de la magnitud, características y tendencias de las situaciones de pobreza y vulnerabilidad a las que se enfrenta la infancia y la adolescencia en el país.
Para Isabel Crowley, representante de la Unicef en México, la pobreza en la infancia es preocupante debido a que se puede volver permanente y existe la posibilidad de que se reproduzca en la siguiente generación. Además de las consecuencias negativas que ocasiona son irreversibles en la mayoría de los casos, lo que compromete el desarrollo presente y futuro de los niños y adolescentes que viven en situación de pobreza.
El informe, que se presenta en vísperas de la celebración del Día del Niño, explica que 53.9% de la población de 0 a 17 años de edad carecía de las condiciones mínimas para garantizar el ejercicio de uno o más de sus derechos sociales (educación, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, a una vivienda de calidad y con servicios básicos y a la alimentación). Además, el ingreso de su hogar era insuficiente para satisfacer necesidades básicas.
Asimismo, 11.5% de la población infantil y adolescente en el país (4.6 millones) se encontraban en pobreza extrema en en el 2014, al tener carencias en el ejercicio de tres o más de sus derechos sociales y ser parte de un hogar con ingreso insuficiente para adquirir los alimentos necesarios.
Además, señala que de los 40 millones de personas de los 0 a los 17 años en el país, solo 6.8 millones (17%) no era pobre ni vulnerable en 2014.
El derecho social en que la población infantil y adolescente presentaba mayor porcentaje de carencia era el acceso a la seguridad social, ya que 62.6% tenía esta carencia en el 2014.
Estas brechas se agudizan más en la población indígena infantil, en el 2014, de acuerdo a este reporte, 78.6% de niños y adolescentes en hogares indígenas y 90.8% de quienes hablan lengua indígena se encontraban en situación de pobreza.
La diferencia respecto de la población infantil y adolescente no indígena (27.9 y 40.1 puntos porcentuales, respectivamente) es un claro indicador de las enormes desventajas que enfrentaba y enfrenta aún la población indígena desde las primeras etapas de la vida.

El universal 

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