Llegó el día que muchos de nosotros veíamos inalcanzable, el momento en el que las contingencias ambientales se hicieron cotidianas, y los recursos naturales escasos cada vez más insuficientes.

Mirar alrededor y observar que la gente comenta sobre la escasez de agua, la mala calidad del aire y la dificultad para manejar sus residuos sólidos, es casi tan normal como hablar de la inseguridad que poco a poco se ha normalizado en la vida de cada uno de nosotros.

Y no es para menos, pero –tristemente- tampoco ha sido suficiente para que despertemos de este aletargado estado en el que vivimos, criticamos todos los esfuerzos que los demàs hacen por ser insuficientes para modificar la inmediatez en la que nos encontramos, y no obstante, esa critica estigmatiza el esfuerzo de unos cuantos como exagerado y fatalista. Hoy el consumo desmedido e irresponsable de los recursos naturales y la insensata corrupción de lo que “nos queda” es alarmante.

¿Cuántos de nosotros hacemos el esfuerzo de frenar la agonía del medio ambiente?, ¿cuántos políticos tienen presente que sería imposible contar votos si no pueden respirar?, ¿quiénes coinciden con estas líenas pero seguirán desperdiciando agua al bañarse?. Es importante reflexionar sobre estos hechos, pero lo que en verdad nos conviene es pasar del discurso a la acción, de nada sirve continuar en el discurso, si las acciones se posponen una y otra vez.

Artículos con datos sobre el estado que guarda el Planeta Tierra y la proyección de la manera en la que las catástrofes climatológicas afectarán nuestras vidas sobran, pero hacen falta ciudadanos en México y el mundo que nos ocupemos de por lo menos de llevar la basura que generamos hasta un lugar que permita realizar su correcta disposición final.

Hacen falta hombres y mujeres con los tamaños suficientes para hacerse responsables, en toda la extensión de la palabra. ¿Estás dispuesto a ser uno de ellos?.

Por: J. Mario Domínguez Garduño

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