El pasado domingo 24 de abril se vivió una ola violeta a nivel nacional de mujeres valientes que tomaron las calles como un grito de auxilio ante lo que muchos se han negado a ver por años: la normalización de una violencia vil que nos lacera como sociedad, que nos está matando y que cuestiona el estado de derecho en el que todos los ciudadanos de una democracia en toda la extensión de la palabra merecemos vivir.

En nuestro estado, el Estado de México  el detonante fue lo que les platicaba hace casi dos meses, una situación en la que una pequeña de trece años fue ultrajada en su casa sin que las autoridades del módulo de vigilancia que estaba a unos pasos de la misma se dignaran a auxiliarla a pesar de haber recibido la llamada desesperada de la niña.

Diversos colectivos de mujeres se unieron de inmediato para visibilizar esa violencia que vergonzosamente se ha convertido en parte de lo cotidiano, en algo que como mujeres nos asfixia y nos enferma.

Bajo el hashtag #VivasNosQueremos, muchas mujeres de diversas organizaciones no gubernamentales y mujeres que sin pertenecer a ninguna organización en auto-representación de su causa marcharon en 40 ciudades en donde esta marcha fue replicada con la intención de dar a conocer que las mujeres mexicanas están hartas y que seguirán manifestando su descontento en contra de las violencias machistas.

A riesgo de ser descalificada por toda ese grupo de caballeros que convierte a toda mujer que defienda el feminismo en feminazi, habrá que aclarar la noción de feminismo, para definir a través de el al movimiento social y político que inicia de manera formal a fines del siglo XVIII y que supone la concientización de la mujer del rol que ha jugado en la sociedad y que ha permitido su opresión y dominación a través del patriarcado como parte de las fases históricas en que ha devenido la humanidad, en cuanto a modelos de producción, y es a través de la concientización que se llama a la acción para la liberación de su sexo con las transformaciones sociales que para ello se requieran, marcando a la Ilustración como punto de inicio para el mismo.

Celia Amorós, asocia al feminismo con el concepto de “vindicación”, hablando del reclamo de igualdad basado en lo irracional del poder patriarcal y la falta de legitimidad en cuanto a la división sexual de los roles. No nos es del todo ajeno el hecho de la falta de justicia en cuanto a las oportunidades basadas en el género, lo cual no es más que una cuestión de tipo circunstancial, no de elección y que no determina en manera alguna la capacidad de los individuos.

Entenderemos entonces por feminismo, al pensamiento antropológico, moral y político que parte de la idea racional e ilustrada de la igualdad entre los sexos, por tanto no es de manera alguna la contraparte del machismo, y que reivindica no sólo el papel de la mujer en diversos ámbitos, sino que reconoce la diversidad y dinamismo de los roles en general, dando valor al movimiento a nivel social, siendo concretado como movimiento colectivo en la segunda mitad del siglo XIX, luchando para que se igualen los derechos de hombres y mujeres.

La teoría no se escucha tan descabellada, y sin embargo vivimos en un país en el que las mujeres son violentadas, abusadas, maltratadas y hasta asesinadas, de manera cotidiana y en que han decidido levantar la voz.

Uno de los mayores aciertos fue evidentemente el generar documentos que realmente visibilicen la situación y que no permitan a ningún actor político colgarse de una situación por demás delicada, generando recomendaciones que no demeriten un movimiento puro en su génesis para terminar por convertirlo en proselitismo vil o en escalera de oportunistas (de esos que abundan para aprovechar cualquier descuido y convertirlo en votos).

  • No entrevistar actores políticos o aspirantes a puestos de elección popular, que asistieran al evento, para evitar que utilicen la lucha de las mujeres como capital político.
  • No fotografiar material con logotipos de partidos políticos, AC’s o instituciones.
  • Visibilización de las mujeres participantes como protagonistas del evento.
  • El objetivo es visibilizar las razones de la marcha.
  • La violencia es un problema que cuesta la vida de siete mujeres todos los días.

No habrá políticas públicas que garanticen nuestra seguridad, ni bienestar sin que las mujeres tomemos un rol activo en la vida de este país, quedarnos calladas ya no es opción y la muestra se vivió el día de antier a nivel nacional.

#TodasSomosUna, #NiUnaMenos, y #VivasNosQueremos son mucho más que hashtags pegajosos y divertidos, simbolizan todo un movimiento que tal vez será el encargado de reeducar a esta nación.

Mucho nos quejamos de lo que no sucede, de lo que no cambia y de lo que permanece, tal vez esta primavera del 2016 será un nuevo referente en los libros de historia, la fecha que marque el día en que las mujeres decidimos dejar de ser “el sexo débil” y demostrar (sin ninguna necesidad de hacerlo) el porqué tantos hogares mexicanos se encuentran encabezados por una de nosotras, exigiendo el lugar que merecemos en la sociedad.

La reeducación de nuestra sociedad será responsabilidad de todas aquellas hartas de callar, de ser vejadas y maltratadas y tal vez sirva para prevenir más asesinatos al saber que ninguna de nosotras está dispuesta a seguir siendo un número más de las estadísticas, las mujeres somos más de la mitad de los habitantes de este país, y al parecer hemos tomado conciencia de nuestra importancia. #VivasNosQueremos.

POR: PALOMA CUEVAS RAMOS