Familiares de trabajadores de Pemex esperan información tras la explosión en el complejo Pajaritos. Foto: AP / Félix Márquez
COATZACOALCOS, Ver. (proceso.com.mx).- Una treintena de obreros de Pemex y empleados de empresas contratistas de Petroquímica Mexicana de Vinilo se arremolinan alrededor de un tambo de tamales: “éntrenle, éntrenle, ahora que hay”, grita un coordinador de grupo, Javier, chaparrito, con el pelo cortado como si fuera militar, pero enfundado en el tradicional traje naranja de petrolero. Repara: “aquí nos agandallamos la papa, pero adentro ya está la rapiña”.
Por la explosión del pasado miércoles, en donde han muerto hasta el momento 28 personas, más de 160 resultaron heridas y hay cifras inexactas sobre las decenas de desaparecidos, administrativos foráneos de Pemex, militares y marinos mantienen el control del complejo Pajaritos.
En contraste, en oficinas de empresas subrogadas de la paraestatal como ICA, Gamsa, Welding y demás ya empezaron a “desaparecer” computadoras, herramienta industrial, mochilas con prendas y objetos personales y otros dispositivos electrónicos.
“Por la explosión vino mucha gente de (la ciudad de) México, entró mucha gente externa y varios administrativos de los contratistas ya se están quejando de robos, de saqueo de oficinas. La rapiña allá adentró está a todo lo que da”, explica Javier, quien presta sus servicios a Gamsa.
Y mientras varios empleados se arremolinan alrededor de la “tamaliza”, otros obreros rodean a los enviados de Proceso. Como desahogo, hacen ver su siguiente miedo: la incertidumbre.
“Seguimos llorando a nuestros amigos. Nos duele en el alma tener que ir ayer y antier a dos velorios por día, pero queremos ver, ¿Qué sigue?, la familia tiene que comer, de dónde va a salir la papa, hemos escuchado que la planta va a estar cerrada muchos meses, ¿de qué vamos a vivir?”.
La zozobra se multiplica, las empresas contratistas se están desentendiendo del reacomodo de sus empleados, en los murmullos y lamentos de los empleados petroleros apenas una empresa de nombre Welding está respaldando a sus empleados e incluso pudieron cobrar su semana el pasado viernes.
Del resto de las outsourcing del petróleo sólo hay quejas, mentadas y recriminaciones de sus empleados. Incluso, los trabajadores petroleros recriminan que muchas de ellas, ni siquiera pagaron los gastos funerarios de las víctimas.
Este domingo, dos unidades móviles de la Fiscalía General del Estado (FGE) acudieron para continuar con el trámite de identificación de cuerpos y de los exámenes de ADN y mapeo genético.
La primera camioneta tenía la siguiente leyenda: “laboratorio móvil de criminalística, de los servicios periciales” y la otra, “servicios pericial forense”, una vez que entraron las unidades, familiares de personas desaparecidas se concentraron para poder entrar al doloroso pase de lista y ver los cuerpos, la mayoría ya en avanzado estado de descomposición.
Sobre la tarde, había la promesa de que arribarían binomios caninos para recorrer el “sector 400” -sitio donde ocurrió la explosión- y así continuar con la búsqueda de más personas fallecidas.
Roberto, empleado de Welding, cuenta que en el caso de esta empresa hay 20 obreros que fueron contratados de municipios marginales del estado de Oaxaca y que hasta el momento no se habían apersonado para su búsqueda.
“Aquí a los locales vienen sus familiares, la hacen de pedo (sic), mientan madres a los militares y exigen al gobierno que les entregue sus difuntos, pero a estos chavos de Oaxaca, a sus familias no las hemos visto por aquí. El número de muertos podría ser mayor”.
Ayer, un centenar de manifestantes -la mayoría de la congregación de Mundo Nuevo- se arremolinaron en la entrada de Pajaritos para patear, aventar piedras y mentar madres, como medida de presión para que Petroquímica Mexicana de Vinilo abra por completo las compuertas del área de Clorados III y se pueda espulgar la zona afectada, en donde aún se continúa regando líquidos.
“Uno no quiere ser amarillista, pero de los compañeros que aún continúan en los hospitales y que la banda (sic) ya fue a visitar, nos han dicho que mientras salían de la zona de fuego, veían cuerpos colgados en arneses y en las torres. Hasta allá los aventó la explosión”, resume Joaquín, otro de los empleados de PMV.
Hasta ahora, el director general de Pemex, José Antonio González Anaya, suspendió el sábado y este domingo sus habituales ruedas de prensa, para dar avances del número de muertos y heridos. En el área de Pajaritos, los empleados administrativos piden a la prensa “ceñirse” a la información oficial y a los “comunicados puntuales” de la paraestatal.
Al final -resume Javier-, las dudas sobre las verdaderas causas del accidente continúan: “sólo sabemos que hubo un desfogue, algo explotó y después vino el diablo y sopló (sic)”.