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Entre más daño le hacían, más “cabrona” se volvía

abril 23, 2016

Mujer

Entre más daño le hacían, más “cabrona” se volvía

Solía ser una chica no muy normal. Realmente siempre se había caracterizado por esa locura que la llevaba a actuar la mayoría de las veces de manera irracional y espontánea. Le encantaban los riesgos y la adrenalina. Ella no le temía a nada. Vivía los días con gran alegría y creía que lo mejor era el amor. Amar y ser amada. Estar realmente enamorada. Y entonces un día inesperado todo cambió.

Comenzó a equivocarse con mucha frecuencia. Llegó a amar como debe amarse uno mismo, intensa y profundamente. Dio todo a manos llenas. Aceptó inclusive a veces el no ser prioridad. Se llegó a conformar con lo que le pudiesen dar. Estuvo siempre ahí para el ser amado, aunque para ella no estuvieran. Se entregó completamente aun a pesar de que con ella se dieran a medias. Dio siempre lo mejor de sí. Hizo de lo imposible lo posible. Perdonó tantas veces como fuese necesario, aunque el ser amado no lo mereciera.

Ella sabía amar de verdad. Era de las mujeres que se entregaban completamente. De esas mujeres que saben cómo conquistar. De las que te llenan de detalles. De tiernas palabras, de dulces mensajes. Esas que siempre se preocupan por uno, antes que por ellas mismas. De las que sueñan, las que regalan risas. Ella era, ahora ya no es. ¿Qué pasó? Le rompieron una y otra y otra vez el corazón, dejó de creer en el amor.

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Comenzó a elegir mal a sus conquistas. Volvía con su pasado aun a pesar de que este no le convenía. Volvía a creer una y otra vez ciegamente en el amor. Volvía a entregarse aun a pesar de no sanar sus heridas. A veces llegó a aceptar amores baratos o pasajeros. ¨Amores¨ que al final de cuentas no resultaban porque solo deseaban su cuerpo. Llegó a creer mentiras. A perdonar engaños. A agachar la mirada y tragarse palabras, todo por miedo a la soledad. Todo por miedo al qué dirán.

Ella misma fue rasgándose poco a poco hasta ya no poder más y romperse completamente. Terminó ahogada con sus propias lágrimas. Sin más sonrisas ni esperanza. El puño de sueños se fue de la nada. Su mirada ya no brillaba. Aquella sonrisa se había apagado. Llegó a odiarse tanto por fallarse una vez más, una vez más que juró a si misma que sería la última vez. Y así fue que se convirtió en otra mujer. Le costó mucho levantarse nuevamente y reconstruirse. Se volvió fría, seca e insensible. Se prometió no volver a llorar. No volver a sentir ninguna emoción. No volver a abrir su corazón.

Nadie sabe lo que hay detrás de una persona que no muestra sensibilidad. Una persona que no demuestra interés. Que finge no saber amar. Una persona fría que se niega a que la lleguen a enamorar. Una persona que huye del amor. Y es que tan solo creen que tuvo una mala experiencia en el amor.

No era solo una mala experiencia. Ella había pasado por muchas. Muchas traiciones, muchos dolores, muchas mentiras, muchos engaños. En realidad, no merecía nada de lo acontecido, porque ella había entregado sinceramente el corazón, pero siempre la lastimaban con alguna traición. Siempre pasaba a ser la segunda opción. La persona que reconstruía, pero a la cual destruían.

Y aquella otra mujer en la que se convirtió. Aquella ¨cabrona¨ que la gente apoda ya no ama más. Se rehúsa a volverse a enamorar. A volver a sentir. A volver a confiar. A volverse a entregar. Y es que una vez que se deposita toda la confianza y que se ama de la manera en que ella amaba y te lastiman, difícilmente se puede repetir dichas acciones. Ella ya no se arriesga. Ya no cree. Ya no se la juega.

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A puesto tantos muros en su corazón, que difícilmente alguien puede aproximarse siquiera un poco a entrar en él. Ella no es mala, simplemente continua lastimada. Simplemente le pesa su pasado y hay heridas que aún no han cicatrizado. No porque aun continúe enamorada, simplemente piensa que volverá a ser igual si se da con alguien una oportunidad. Muchos la critican, pero pocos conocen realmente su historia. Sus demonios, sus sombras. Pocos saben la mujer que es en verdad y la gran capacidad que tenia de amar.

A veces se ha llegado a entusiasmar, pero su miedo es tan grande que siempre sale huyendo cuando comienza a notar que en su interior se despierta algún sentimiento. ¡Huye como la peor de las cobardes! Pero es que teme que alguien pueda lastimarle y echar abajo lo que tanto le costó levantar y reconstruir. Dentro suyo aún está la mujer que alguna vez fue, pero está tan dañada que de ella ya no quiere saber. A decidido la libertad y soledad a costa de su felicidad, a costa de que muy en el fondo desea volverse a enamorar. Y dicha libertad, aleja a los hombres que la han querido conquistar. Y es que ella otra cara ha de mostrar. Muestra seguridad, independencia, rebeldía, desinterés, soberbia y orgullo, aunque en el fondo desee volver a ser amada, valorada y respetada. Pero ella no se va arriesgar. Y es que la hirieron tanto que el amor para ella perdió encanto y falsamente es feliz, mostrándose así, cabrona por fuera, por dentro un alma rota que solo tiene miedo.

Quizás en algún momento ella se vuelva a dar una oportunidad. Hace falta un hombre que en verdad le quiera amar. Un hombre que la valore, que la respete, que la conquiste con el día a día. Un hombre que le demuestre que no todos son iguales. Un hombre que la sane y le lama sus heridas. Que la defienda de ella misma. Alguien que con paciencia la ayude a ser, la mujer que alguna vez fue.

Autor: Stepha Salcas

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