Sobrevivientes, policías municipales y agresores declararon a la PGR, días después de lo ocurrido, que varios policías federales habían estado presentes la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando desaparecieron los 43 normalistas.

México.- La participación de agentes de la Policía Federal en los ataques contra normalistas del 26 de septiembre de 2014 –denunciada ayer por la Comisión Nacional de Derechos Humanos– fue originalmente reportada días después de los hechos, tanto por las víctimas sobrevivientes, como por algunos de los presuntos responsables de las agresiones, sin que la Procuraduría General de la República (PGR) tomara en cuenta tal información.

Según consta en las declaraciones de normalistas que viajaban en el autobús Estrella Roja 3278 (uno de los cinco autobuses atacados esa noche), rendidas ante la Procuraduría General de la República en octubre de 2014, “cuando estábamos en la salida ya hacia Chilpancingo, empezamos a ver que los autos se estaban deteniendo y se echaban de reversa por sentido contrario. Un carro nos hizo señas de que estaban disparando y el autobús se paró (…) llegan patrullas de federales detrás del autobús en que íbamos (…) Me bajé y un policía me echó la luz y (me empezó a) apuntar con el arma”.

Asimismo, según el Tomo 112, parte 1, de la averiguación previa de la PGR, el chofer de dicho autobús narró por escrito que “salimos con dirección a la ciudad de Chilpancingo, pero en la salida a la ciudad de Iguala, a la altura de la procuraduría (el chofer se refiere, en realidad, al Palacio de Justicia) se encontraban dos patrullas de la (Policía) Federal de Caminos, ya estando cuatro oficiales debajo de las patrullas, con sus armas en mano, apuntando al autobús”.

Además, a estos dos testimonios de sobrevivientes, se suma la declaración ministerial de Alejandro Andrade de la Cruz, policía municipal de Iguala detenido por su presunta participación en los ataques, y quien en octubre de 2014 declaró ante la Procuraduría General de Justicia de Guerrero que “(había) escuchado que solicitaban el apoyo por el Puente del Chipote (a un costado del Palacio de Justicia de Iguala). Me percaté que en lugar había entre cinco y seis patrullas (…) y ahí me percaté que llegaron dos patrullas de la Federal, así como una patrulla de la Policía Ministerial (es decir, de la Procuraduría de Justicia del Estado de Guerrero)”.

Cabe destacar que, al mismo tiempo que eran atacados los normalistas y el chofer que rindieron estos testimonios, también era atacado el autobús Estrella de Oro 1531, a pocos metros de distancia, también frente al Palacio de Justicia.

Según la CNDH, en el ataque a ese otro autobús, el 1531, habrían participado al menos dos agentes de la Policía Federal, junto con policías municipales de Iguala y de Huitzuco (de hecho, esta última corporación es mencionada por primera vez como partícipe en los ataques, que dejaron 43 desaparecidos y seis muertos).

Así pues, según la CNDH, en los ataques cometidos ante el Palacio de Justicia habrían participado policías municipales de Iguala, Huitzuco y de la Policía Federal, lista a la cual se añade también agentes estatales, según el testimonio del chofer del policía detenido Alejandro Andrade de la Cruz.

“Saldo blanco”

Tal como revelan las bitácoras y tarjetas informativas elaboradas por la Estación Iguala de la Policía Federal, los días 26 y 27 de septiembre, las cuatro patrullas que estaban activas la noche en que fueron atacados los normalistas recibieron la orden de vigilar los acceso carreteros de Iguala.

Cabe destacar que los accesos carreteros a la ciudad fueron, precisamente, los lugares en donde fueron atacados los normalistas: unos en la salida norte, que lleva a Cocula; y otros en la salida sur, que lleva a Huitzuco.

Así, los mismos informes de la PF ubican a sus elementos en las cercanías de los dos puntos donde los normalistas fueron agredidos; sin embargo, el 27 de septiembre de 2014, la Estación Iguala de la Policía Federal reportó al mando superior que “los disturbios en el centro de Iguala arrojaron saldo blanco, es decir, sin lesionados ni muertos”.

A través del oficio PF/DSR/CEG/EI/TI/1363/2014, elaborado un día después de los ataques, el titular de la Estación Iguala de la Policía Federal reporta a sus superiores que los ataques de la noche previa no habían dejado víctimas; sin embargo, la verdad es que los policías federales de Iguala sabían desde las 00:00 horas del 27 de septiembre que los ataques sí habían dejado víctimas mortales.

Según el oficio PF/DSR/CEG/EI/TI/2014, de la Estación Iguala de la pF, “a las 00:00 recibe llamada el oficial de guardia, nuevamente (realizada) por el C4, (en la cual se informa) que aproxiadamente a la altura del crucero de Santa Teresa, Carretera Nacional 95, Cuernavaca-Chilpancingo, se encontraban varios vehículos que habían sido agredidos por arma de fuego”, por lo que agentes federales se trasladaron al lugar, donde minutos después confirmaron la presencia de al menos dos víctimas mortales: un tripulante del autobús de los Avispones, y otro de un taxi.

Aún así, horas después, la Estación Iguala de la PF reportó a su superior “saldo blanco”.

Las patrullas

En noviembre de 2015, Animal Político obtuvo una copia de las bitácoras elaboradas por la Estación Iguala de la Policía Federal, correspondientes a los días de los ataques contra los normalistas, las cuales dejan ver que, aún cuando recibieron la orden de vigilar los accesos carreteros de esta ciudad, las cuatro patrullas de la PF realizaron distintos movimientos, en contravención de dicha orden.

Según dichas bitácoras, una de las patrullas habría pasado por los dos puntos en donde eran atacados los normalistas, justo en el momento en que dichas agresiones se perpetraran, sin que los tripulantes de dicha patrulla reportaran los hechos o ayudaran a las víctimas.

Mientras tanto, dos patrullas se alejaron de Iguala con rumbo a Teloloapan, dejando así libre el paso para que los normalistas fueran extraídos de Iguala.

Una cuarta patrulla, además, no reporta ninguna actividad sino hasta la medianoche, a pesar de que, supuestamente, durante las horas previas habría participado en la vigilancia de los accesos carreteros a Iguala.

Redacción La Vanguardia 

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