CIUDAD DE MÉXICO.- Autos de lujo que se compraron para “investigaciones”, pantallas de plasma sin usar e ingresos que no se reportaron, son algunas de las irregularidades que se encontraron en las auditorías hechas al Instituto Politécnico Nacional (IPN). 
Según las revisiones realizadas por la Secretaría de la Función Pública (SFP), hasta la primera mitad del 2015 el IPN debía a la Federación 71 millones 654 mil pesos. 
De acuerdo con los datos de siete auditorías y nueve seguimientos, las escuelas del Politécnico y sus directores realizaron malos manejos de los fondos públicos, adquirieron equipos innecesarios y gastaron fondos autogenerados sin informarle a la dirección general. 

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Según la información obtenida por El Financiero, a través de una solicitud de transparencia, existen ya expedientes abiertos contra funcionarios del Instituto, aunque los nombres fueron reservados. 
Para la segunda mitad de 2015 –cuando Enrique Fernández Fassnacht ya era director– muchas escuelas fallaron en tomar medidas preventivas y correctivas para evitar el mal uso de recursos.

Tal fue el caso de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Culhuacán, donde se erogaron recursos autogenerados sin autorización y no se habían aplicado las medidas correctivas para septiembre de 2015; lo mismo en la Unidad Ticomán. 
Se lee en uno de los documentos que en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administración Pública (UPIICSA), en 2014 gestionó “la adquisición de un automóvil Toyota Corolla y 12 televisiones marca Samsung de 60 pulgadas, argumentado que dichos bienes se utilizarían para el desarrollo de un proyecto”, pero éstos fueron recibidos cuando terminó el mismo. Cinco de las 12 pantallas seguían guardadas en el almacén, lo que “acredita que los bienes solicitados no eran indispensables”. 
La UPIICSA también adquirió 20 pantallas LG con un valor de 8 mil pesos cada una para otro proyecto.