Mientras, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, afirmó que ni quiere ni aceptará la nominación de su partido para ser el candidato a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre.

 
El aspirante a la Presidencia de Estados Unidos Donald Trump lamentó que el proceso de primarias del Partido Republicano en el que él participa esté “amañado” en su contra, tras los casos de Luisiana y Colorado, en los que ha salido perjudicado en relación a la cifra de delegados obtenidos.

En un encuentro con votantes del estado de Nueva York (el siguiente en acudir a las urnas, el 19 de abril) en el que participó junto a su familia, el multimillonario dijo conocer las normas que rigen las primarias, pero añadió estar convencido de que éstas están amañadas en su contra por el aparato del partido.

“Cambiaron las reglas hace unos meses porque vieron que a mí me estaba yendo bien (en las encuestas) y no les gustaba”, dijo Trump, que actualmente lidera la carrera para ser el candidato republicano, aunque tiene difícil alcanzar los 1.237 delegados necesarios para ser nominado automáticamente.

Cada estado de EE. UU. tiene sus propias reglas a la hora de organizar primarias o caucus (asambleas populares) y de repartir los delegados que deben elegir a uno u otro candidato en la convención del partido en julio, y el rival de Trump Ted Cruz se ha mostrado especialmente hábil a la hora de beneficiarse de ellas. En el caso de Luisiana, el estado sureño celebró unas primarias en las que los votantes eligieron a Trump por un pequeño margen pero, a pesar de ello, Cruz se llevó la mayoría de los delegados en juego.

En el estado de Colorado, sin embargo, no se celebraron primarias. En vez de ello, el fin de semana pasado se llevó a cabo una convención estatal del partido en la que se eligieron los delegados a la convención republicana y fueron todos (34) para Cruz.

El magnate inmobiliario aseguró que el Partido Republicano está “100 por cien controlado” por el Comité Nacional Republicano (el órgano de dirección) y que éste actúa en su contra porque no quiere que él sea el candidato.

 

El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano Paul Ryan, afirmó ayer (12.04.2016) que ni quiere ni aceptará la nominación de su partido para ser el candidato a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, con el objetivo de zanjar “de una vez por todas” las especulaciones al respecto.

“No cuenten conmigo”, dijo tajante Ryan durante una comparecencia en la sede del Comité Nacional Republicano en Washington, después de que sus asesores adelantaran que el legislador iba a hablar ante la prensa para descartar formalmente su interés en la posibilidad de convertirse en el aspirante del partido.

“No quiero y no aceptaré la nominación republicana”, insistió Ryan, quien fue candidato a la Vicepresidencia del país en 2012 como compañero de campaña de Mitt Romney. El nombre de Ryan ha venido sonando para una candidatura de consenso y con más fuerza en los últimos días, ante la posibilidad de que el partido celebre una disputada convención en julio.

El aparato del Partido Republicano, con el excandidato presidencial Mitt Romney a la cabeza, lidera los esfuerzos para tratar de impedir que el polémico Trump sea finalmente el nominado.
JC (EFE, AP)