Día tras día, la arrogancia y la excesiva ambición del ser humano ponen en peligro a los habitantes más indefensos de nuestro planeta

Hasta ahora, la ciencia ha descrito casi dos millones de especies de animales y vegetales, pero se estima que en la Tierra, en las zonas más intactas y de difícil acceso como la selva tropical o las profundidades del mar, puedan haber incluso entre 5 y 100 millones. Cada día, sin embargo, la destrucción de los hábitats, el comercio ilegal, la caza furtiva, la contaminación, el cambio climático, la introducción de especies invasoras ponen más en peligro a los habitantes más indefensos de nuestro planeta.

Hoy en día las especies se extinguen a un ritmo mucho más rápido que en el pasado. Actualmente, el 30% de los anfibios, el 23% de los mamíferos, el 12% de las aves, el 5% de los reptiles y el 4% de los peces están amenazado s.

Desde 1963, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),clasifica los animales en la Lista Roja de Especies Amenazadas, basada en nueve categorías, desde el riesgo mínimo hasta el extinguido. Las especies amenazadas entran en las tres categorías de vulnerable (que incluye el elefante africano, el oso polar o el león), en peligro (tigre siberiano, lince ibérico o panda gigante) y crítico (rinoceronte de Java, gorila de montaña o leopardo del Amur). Además del número de ejemplares, la lista roja tiene en cuenta la rapidez de disminución de la especie y de su hábitat natural.

Fauna a punto de desaparecer

El 30% de los anfibios, el 23% de los mamíferos, el 12% de las aves, el 5% de los reptiles y el 4% de los peces están amenazado s

Los primates más amenazados

Entre los primates en peligro están los gorilas de montaña, con una población de unos 700 especímenes, a pesar de que el gobierno de Uganda en los últimos años esté consiguiendo un éxito moderado en su protección, promocionando la especie como una atractivo turístico.

El orangután de Sumatra se podría extinguir antes de que los científicos le puedan estudiar a fondo. Se encuentra sólo en el sur de la isla y la población se ha reducido a cerca de 5.000 ejemplares. Su hábitat ha sido reemplazado por los cultivos de la palma de aceite y, a menudo, los animales más jóvenes caen en manos de los traficantes de especies exóticas.

Por último, el langur de cabeza blanca es un mono nativo de la isla de Cat Ba, en Vietnam y sólo quedan 60 individuos. Además de la pérdida de hábitat, la población es diezmada por los cazadores: del cuerpo de los monos se extraen sustancias utilizadas en la medicina tradicional.

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El ser humano devora el hábitat de muchas especies

Entre los grandes felinos, el leopardo del Amur es una especie casi perdida. En el pasado se extendida en Corea, China y Rusia, mientras que ahora permanecerían en la naturaleza sólo 60 ejemplares, principalmente a causa de la caza furtiva. Por si fuera poco, existe un proyecto de un oleoducto que cortaría su hábitat, limitando los recursos necesarios para su supervivencia.

El pariente más grande del leopardo del Amur es el tigre siberiano, la mayor de las seis subespecies de tigre que aún sobreviven. Vive sólo en Asia Central, porque las poblaciones occidentales se extinguieron en el siglo XX debido a la pérdida de hábitat y a la persecución por las pieles y la medicina tradicional, que siguen siendo las principales amenazas. Su estado de conservación, supervisado desde los años cincuenta, le clasifica como en grave peligro de extinción con sólo 300-400 especímenes adultos censados.

La vaquilla marina es nativa de la parte norte del Golfo de California y está clasificada por la UICN en la categoría crítica con el mayor peligro de extinción. Hoy en día sólo quedan 97 ejemplares en la naturaleza y para salvarlos el gobierno mexicano ha prohibido el uso de algunos tipos de redes de pesca, considerados extremadamente peligrosos para los pequeños cetáceos.

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El rinoceronte de Java se encuentra en grave peligro de extinción a causa de la agresiva caza furtiva motivada por alto valor de su cuerno, que puede alcanzar hasta los 30.000 dólares por kilo. Un tiempo fue la especie de rinoceronte más extendida de Asia, entre China y Vietnam, mientras que ahora es probablemente el gran mamífero más raro del mundo, con una población de tan sólo 58-61 ejemplares ubicados en el Parque Nacional de Ujung Kulon al oeste de la isla de Java en Indonesia. Su población es tan reducida que una enfermedad podría acabar fácilmente con toda la especie.

La tortuga angonoka se considera la tortuga más rara del mundo y se podría extinguir dentro de 30 años. Según la UICN sobrevive una población de unos 400 individuos confinados en un territorio de 60 km2 en el noroeste de Madagascar. Entre las principales causas de esta situación, se encuentran la desaparición de su hábitat por la invasión humana. El bosque es incendiado para dar paso a la agricultura y la ganadería y es también una de las presas más codiciadas por los traficantes de especies exóticas.

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‘Daños colaterales’ del calentamiento global

La población actual de osos polares se estima en 20-25 mil unidades, de las cuales el 60% vive en Canadá. Se considera ‘vulnerable’ entre las especies en peligro de extinción. Sufre el calentamiento global y la reducción de su hábitat natural. Peor es la situación del símbolo del WWF, el oso panda gigante, con sólo 1.600 ejemplares presentes en estado natural, amenazados por el empobrecimiento de su hábitat y una tasa de natalidad muy baja.

Los anfibios, por su capacidad única de vivir tanto dentro como fuera del agua, son uno de los mejores indicadores de la salud del planeta. Por eso es muy preocupante que algunos estén desapareciendo tan rápidamente. Sapos, ranas, tritones, salamandras están sufriendo no sólo los efectos del cambio climático y la pérdida de hábitat, sino también el ataque de la quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa mortal causada por un hongo. Más de la mitad de las ranas de Europa podría extinguirse en los próximos cuarenta años y dos tercios de las especies tropicales podrían desaparecer de aquí a 2080. Entre los anfibios más amenazados se encuentran la rana arcoiris malgache y la salamandra china gigante.

Las especies endémicas en peligro en España

El lince ibérico, uno de los últimos grandes felinos de Europa, ha sufrido una disminución alarmante en el número de ejemplares en los últimos 50 años. En el primer censo realizado en la década de los 80 se contabilizaron 1.200 especímenes repartidos por toda la península. La destrucción de su habitat, la disminución de la población de conejo y los atropellos han llevado la especie al borde de la desaparición. El último censo correspondiente al año 2015 arroja un total de 404 ejemplares, relevando una ligera tendencia al alza.

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El águila imperial ibérica vivía una situación crítica durante los años 70, cuando sólo habitaban en España unas 50 parejas de ejemplares. Desde entonces, los diferentes proyectos de conservación de la especie han logrado una recuperación y, según el último censo de 2013, el número actual de parejas es de 400, pasando del estado de ‘peligro’, al de ‘vulnerable’ según la IUCN.

El lobo ibérico, hasta principios de los años 70, era considerado una plaga, por lo que el Gobierno llegó a recompensar a quienes les cazaran. En la actualidad se han tomado medidas para impedir que esta persecución continúe y el número de lobos ha aumentado a 2.000, según los últimos censos.

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Sin embargo, cazarlos aún es legal en España y según dice la ley, la especie debe ser respetada siempre que no entre en conflicto con los intereses humanos. En 1992 la Unión Europea fijó que al sur del Duero el lobo se sujetaba a “estricta protección” y al norte de éste se podía cazar con cupos, rechazando varias peticiones del Gobierno español para que se levantara la protección.

Fuente: Canal 44

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