Emotivo homenaje póstumo al “Hombre Sol”

 

Toluca, Estado de México, Capital con valor, viernes 8 de abril de 2016.- Leopoldo Flores es un artista cuyo nombre deberá ser inscrito con letras de oro, porque desde ahora se recordará a la par de grandes mexiquenses como Sor Juana Inés de la Cruz, José María Velasco, Adolfo López Mateos y Ángel María Garibay Quintana, por mencionar algunos de los seres ilustres que ha dado esta tierra fértil al mundo, refirió el presidente municipal constitucional de Toluca, Fernando Zamora Morales, durante el Homenaje Póstumo al muralista mexiquense.

Reunidos en el Salón de Cabildos, uno de los sitios más emblemáticos de Palacio Municipal, María Dolores Almada de Flores, esposa del gran artista; Emilio Chuayffet Chémor, ex gobernador del Estado de México, María Elena Barrera Tapia, Senadora de México; Laura Mitzi Barrientos Cano y Jesús Izquierdo Rojas, ambos diputados federales; integrantes del H. Ayuntamiento de Toluca, ex presidentas y ex presidentes municipales, directores de museos, artistas e intelectuales, así como familiares y amigos del ilustre Leopoldo Flores Valdés, recordaron con profunda admiración, respeto y cariño al forjador de caminos que vivió para la noble causa del arte y la vida universitaria.

Durante la emotiva ceremonia en honor al artista plástico, el alcalde Fernando Zamora Morales destacó que todo homenaje es merecido para el gran Leopoldo, hoy habitante del cosmos, portador de un mensaje de reflexión para la humanidad que quedó plasmado en su máxima obra: el Cosmovitral.

“Con este reconocimiento se reafirma la memoria del artista, así como su legado, que permanecerá para siempre como parte de la identidad y el valor de Toluca”, destacó el primer edil.

Fueron 82 años de inteligencia, lucha y tenacidad, ni la silla con ruedas ni el Parkinson fueron impedimento para que el “Hombre Sol” continuara haciendo murales perfectos, pues es un espíritu sin tregua, un mensaje sin tiempos; el Doctor vive en sus obras, en nuestros recuerdos y en nuestros corazones; Leopoldo Flores -dijo el alcalde- no se aleja del mundo, solo reposa en otro espacio; hablar de su trayectoria es para Toluca una tarea necesaria y esta capital se siente orgullosa de haberlo tenido entre nosotros. 

La viuda del artista, María Dolores Almada de Flores, agradeció el homenaje que realizó el gobierno municipal a su esposo y amigo, dijo que su pérdida no es una tragedia porque se fue en el momento indicado, con su deber cumplido y resaltó que es el tiempo de enaltecer su obra en la ciudad más importante y amada para él, Toluca.

El escultor Fernando Cano habló del amigo, de la persona que defendió la lucha para obtener un espacio digno en el que la juventud de ese entonces desarrolló las artes y la cultura; compartió con los asistentes que el mejor recuerdo que tiene de “Polo” son estas palabras: “Vendrán generaciones nuevas, harán cosas más grandes y mejores, pero lo que hemos hecho no lo va a hacer nadie”.

Por su parte, la directora del Museo-Taller Luis Nishizawa, Úrsula Cotero García-Luna, le dedicó unas palabras en las que resaltó su trayectoria y los murales en los que proyecta una temática particular, en los que plasma la violencia y la confrontación a las que se ven sometidas las sociedades.

Recordó que su creación artística está asociada a la defensa de la cultura y el arte en el Estado de México, pues tuvo el valor de promover la obra en busca de espacios dignos para el desarrollo de las artes y, en consecuencia, de la juventud.

Se recordaron algunos de los murales que pintó en diversos espacios de la capital mexiquense como “El hombre contemporáneo”, en el Hotel Plaza Morelos; “El hombre contemplando al hombre”, en el Palacio del Poder Legislativo; “Alianza de las culturas”, en la Alianza Francesa; “El hombre universal”, en el Centro de Investigación de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEMéx; “La búsqueda de la justicia”, en la Procuraduría General de Justicia del Estado de México; “Tocando el sol”, en el edificio central de Rectoría de la UAEMéx; “De qué color es el principio”, en El Colegio Mexiquense; “Catedral de la justicia”, en la Escuela Judicial, así como sus obras más conocidas: Aratmósfera, en el Cerro de Coatepec, y el Cosmovitral.

Al homenaje asistieron también servidores públicos de los tres niveles de gobierno, alumnos, académicos universitarios y público en general.

   

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