LAHORE, Pakistán (EFE).- Lahore comenzó hoy a enterrar a los 72 fallecidos en el atentado suicida del domingo contra un popular parque de la ciudad, que ha dejado llena de dolor y de funerales la ciudad y los barrios de su extrarradio.

El joven Junaid Maish, de 16 años, fue enterrado en el área cristiana de Youhanabad, rodeado por la misma familia con la que el domingo pasaba la tarde en el parque de Gulshan Iqbal, donde un suicida hizo explotar la bombas que portaba.

La ceremonia se llevó a cabo entre los lloros de los padres y familiares del joven, en el mayor barrio cristiano de Lahore.

A pocos kilómetros de allí en el área de Sageyan Pull, Iram Shezad, de 27 años, era despedida por 2.000 amigos y familiares, que no esperaban que la excursión de la joven al parque con sus primos acabase así.

Sheron Pitras, Waqar Pervaiz, Basit Amanat, Manhel Javiad y Salamat Yousaf fueron otras de las víctimas que fueron a pasar una agradable tarde de domingo a un parque y que hoy han sido enterradas, en una procesión de despedidas que se repitieron por toda la ciudad.

Los cuerpos de otros fallecidos fueron trasladados a áreas de las vecinas provincias de Sindh y Baluchistán, sus lugares de origen.

En total 72 personas murieron y 359 resultaron heridas en un atentado lanzado en la tarde del domingo en el parque Gulshan Iqbal, en las cercanías de una zona de juego infantil, cuando cientos de personas pasaban la tarde allí en familia.

Hoy la segunda ciudad más grande del país, con siete millones de habitantes y su capital cultural, es una urbe blindada por las fuerzas de seguridad, con soldados que patrullan las calles, ametralladoras y vehículos blindados circulando mientras se suceden los funerales de musulmanes, cristianos, niños, mujeres y hombres.

La portavoz del servicio de rescate de Lahore, Deeba Shezad, dijo a Efe que su organización ha entregado 30 cuerpos a sus familias y que estás habían comenzado a celebrar los funerales.

Mientras tanto en los hospitales continúan ingresadas cientos de personas, al menos 20 de ellas en estado crítico de salud y luchando por su vida.

Sakhawat Nizamani perdió a un hijo de 7 años en el atentado y ahora cuida de dos de sus vástagos heridos de gravedad en uno de estos centros de salud.

“Mis hijos estaban en una atracción de feria cuando ocurrió la explosión. Uno de ellos murió y otros dos recibieron heridas graves“, dijo a Efe Arshad, quien había ido a Lahore a pasar el fin de semana desde un pueblo de la vecina provincia de Sidh con sus cuatro vástagos y un sobrino.

“Yo estaba muy asustado, pero traté de mantener la calma porque tenía que cuidar a mis hijos“, añadió la víctima del ataque que recibió una herida leve en su brazo izquierdo.

Jamaat ul Ahrar, escisión del principal grupo insurgente de Pakistán, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), asumió la autoría del atentado.

“Reclamamos la responsabilidad por el ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua“, dijo el portavoz del grupo islamista Ehansullah Ehsan.

La Policía y el Ejército han lanzado operaciones contra los insurgentes que se han saldado de momento con la detención de 50 personas y al incautación de armas y munición. EFE.

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