Se acerca la fecha de regalar huevos y conejos de Pascua, coloridos y de chocolate. Tanto Europa como Norteamérica y América Latina siguen esta popular ofrenda con distintas prácticas, pero ¿en qué se basa esta tradición?
   Pese a las distintas versiones, todas indican que el huevo y el conejo de Pascua coinciden con la llegada de la primavera, simbología de la fertilidad. Notimérica recopila las historias más famosas de esta dulce tradición.
REGALAR HUEVOS DE COLORES Y CHOCOLATE
   Ofrecer huevos en Pascua es una tradición que se lleva realizando desde hace siglos como símbolo de la fertilidad, pero cuyo origen tiene varias versiones.
   Según la Iglesia católica, la costumbre del regalo tiene su inicio en el siglo IV. Por aquel entonces, la religión no aconsejaba el consumo de huevos durante la Cuaresma. Como solución a la abundancia de los huevos no consumidos y al considerar un pecado tirarlos, se regalaban el Domingo de Resurrección, primer día en el que se podían volver a comer.
   De tal manera, ofrecer una cesta de huevos frescos, adornados y coloreados, era considerado como un detalle. Poco a poco, la alegría del Domingo de Resurrección es celebrada por los católicos en asociación con los niños, encargados de buscar los huevos después de misa.
   El huevo también es símbolo de la primavera, del comienzo del ciclo de la vida, la fertilidad. Así, el día de Pascua se identifica con el inicio de una nueva etapa, culminada con la resurrección.
    Además, fue a partir del siglo XVIII cuando la industria chocolatera, que consigue avances en el manejo y tratamiento del chocolate, empieza a vaciar los huevos frescos de Pascua y a rellenarlos de chocolate. Así nace la versión dulce de la ofrenda.
   Otras teorías afirman que la historia de los huevos nada tiene que ver con el catolicismo, sino que se remonta a la época egipcia, cuatro mil años atrás. Esta corriente anuncia que su origen se fundó en la mitología egipcia, con la historia del ave Fénix.
   El filósofo y teólogo San Agustín de Aquino, defendía que el símbolo del huevo comienza a adquirir su significado cuando se comienza a regalar entre cristianos como asociación con la inmortalidad y la salvación del alma.
EL CONEJO DE PASCUA
   El origen de la tradicional ofrenda del conejo de chocolate también tiene varias versiones. La más generalizada está relacionada con leyendas populares en las que eran los conejos los que incubaban los huevos de Pascua.
   Además, el conejo representa la simbología de la vida y de la fertilidad, también relacionada con la primavera, al igual que el huevo.
   Celebraciones antiguas incluían el símbolo terrenal de la diosa de la primavera Eastre (en inglés Easter), considerada como la diosa de la Tierra, de la resurrección de la naturaleza.
   La leyenda que está más ligada al cristianismo (y quizás la más sorprendente) explica que había un conejo en la tumba de Jesús cuando resucitó. Al verlo, el animal salió corriendo a dar la noticia pero como no podía hablar, llevó consigo un huevo pintado como símbolo de vida y resurrección.
   Sea como sea, el conejo de Pascua también se transformó en chocolate en Europa en el siglo XIX, para ilusión de los niños.
DISTINTAS CELEBRACIONES
   En Estados Unidos es costumbre el ‘Easter Egg Roll’ (‘Carrera de Huevos de Pascua’), en la que los niños buscan los huevos de colores por el jardín presidencial de la Casa Blanca. Este juego fue introducido por el presidente Rutherford B. Hayes en 1878, pero la búsqueda también se celebra en parques y jardines.
Conejos de pascua
   Los niños de América Latina también son obsequiados con huevos y conejos de Pascua de chocolate en el Domingo de Resurrección. En Paraguay son los padrinos los que habitualmente regalan la llamada ‘rosca de Pascua’.
   La pasión por la Semana Santa Argentina se demostró en el año 2012, cuando expertos pasteleros de Miramar fabricaron el huevo de Pascua artesanal más grande de Sudamérica. El dulce pesó cuatro toneladas únicamente de chocolate y midió ocho metros de altura.
   Sin embargo, no todos los países latinoamericanos tienen la costumbre de regalar huevos o conejos de Pascua. Colombia, Venezuela, Brasil, Perú o México, se centran más en las celebraciones religiosas, en las procesiones.

  

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