Alta autoestima, un estilo de vida adaptativo y sentido del humor, son algunos de los factores que pueden adquirir los individuos a temprana edad para ser resilientes, es decir, tener mayores instrumentos para enfrentar las adversidades, destacó la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México, Norma González Arratia López Fuentes.            De acuerdo con investigaciones realizadas por la universitaria, cuyo propósito es apoyar a personas a que enfrenten problemáticas con un mayor conocimiento, se destaca que el medio social y familiar es fundamental, pues para el caso de los infantes es necesario que cuenten con un relación cercana a su cuidador, mientras que los adultos adquieran ayuda de figuras importantes como un familiar o cónyuge.

La capacidad de resiliencia, afirmó Gonzáles Arratia, no es únicamente física o anímica para soportar cualquier calamidad, “incluye las de índole social, así como las expectativas y esperanzas, la experiencia acumulada, la experiencia del entorno, la percepción, las tradiciones, la solidaridad y otros valores transmitidos por generaciones”.

            La importancia de conocer sobre el concepto de la resiliencia, dijo, es ampliar los conocimientos sobre cómo una adversidad puede generar el potencial creativo para construir una vida satisfactoria.

“Es indispensable que en lugar de deprimirnos ante las circunstancias, empecemos por considerar que los tiempos difíciles pueden ser oportunidades para renovarse, crecer o cambiar significativamente”.

            Norma González Arratia López Fuentes concluyó que cuando los individuos poseen más habilidades para resistir situaciones difíciles y traumas adquieren una ventaja significativa frente a quienes reaccionan como “víctimas”.