El papa Francisco lavará los pies de jóvenes refugiados, hombres y mujeres, durante el ritual de lavatorio de pies de la Semana Santa católica, después de hacer oficial su práctica de que tanto mujeres como hombres participen en la ceremonia.

El Vaticano no ha definido las religiones de los refugiados que participarán del acto simbólico con el pontífice, que se realiza el Jueves Santo en un centro de asilo en Castelnuovo di Porto, al norte de Roma.
A pocas semanas de haberse convertido en papa, Francisco impactó a los conservadores al lavar los pies de mujeres y musulmanes en un centro de detención juvenil.
El ritual, muy valorado dentro de la Iglesia católica y sus seguidores alrededor de todo el mundo, representa de esta forma un rito que Jesús practicó en sus apóstoles antes de ser crucificado.
Con este acto, el dirigente de la Iglesia quiere dar ejemplo de humildad y amor al prójimo, que también toma una carga más significativa al realizarse en el Jubileo de la Misericordia convocado por el papa y que concluirá el próximo mes de noviembre.
Durante mucho tiempo, las reglas del Vaticano indicaban que solo los seguidores hombres deberían participar, para recordar a los 12 apóstoles de Jesús y para cimentar la doctrina de un sacerdocio exclusivamente masculino.
Sin embargo, en enero, Francisco cambió las reglas para permitir explícitamente que mujeres participen en la ceremonia.
“¿Cómo no ver el rostro del Señor en los millones de prófugos, refugiados y desplazados que huyen desesperados del horror de la guerra, de las persecuciones y de las dictaduras?”, se pregunta la meditación del texto a leerse en la sexta estación del vía crucis que se celebra para la comunidad católica en Viernes Santo y de la que también toma parte el Vaticano.
En el ritual del lavatorio de pies de 2015, el papa argentino lavó los pies de 12 reclusos de una prisión en Roma, entre hombres y mujeres. Antes de la ceremonia Francisco bendijo a alrededor de 300 presos.
En una carta enviada al prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Robert Sarah, y difundida este enero, Francisco explica que no deberán ser elegidos solo hombres o chicos para que se laven los pies en este rito y “pueda elegirse como participantes todos los miembros del Pueblo de Dios”, es decir también mujeres o chicas.
Francisco añade en el texto con fecha del 20 de diciembre que así se expresa “plenamente el significado del gesto realizado por Jesús en el Cenáculo, el donarse hasta el final para salvar al mundo, su caridad sin fronteras”.
En este cambio al “misal romano”, hecho con motivo del Jubileo de la Misericordia, Francisco recomienda que sea dada a los fieles “una adecuada explicación sobre el significado de este rito”. El papa Francisco acostumbra a hacer cambios protocolarios.